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FUNCIONALISMO Y FUNDAMENTALISMO DEMOCRATICO

Entre la estructura de la mente y la estructura del cerebro hay una gran distancia y mucho confusionismo.

filosofia de la menteHoy sabemos, gracias a nuestro inefable Ramón y Cajal y su “teoría de la neurona”, que nuestro cerebro está compuesto por innumerables células almacenantes de información y, gracias a los estudios que sus sucesores nos han regalado, que con las comunicaciones que establecen estas neuronas a través de las sinapsis somos capaces de recibir, almacenar, elaborar y editar conceptos, ideas y pensamientos.

Pero hemos evolucionado de tal manera que las máquinas, las computadoras, e incluso los “pequeños” chips inteligentes como los de un móvil, hoy rebautizado como Smartphone, han llegado a cotas en las que parece que nos superan en esta labor. Sin embargo esta tecnología ha llegado a incidir en campos antaño reservados al ámbito del pensamiento como la filosofía y es ahí donde aparece el concepto de “Funcionalismo filosófico” o “Funcionalismo computacional”, llegando a comparar algunos pensadores dos ámbitosfuncionalismo filosofico tan extraños como son la mente humana y los circuitos electrónicos.

No es de extrañar pues que por este camino, con el cada vez más pujante fundamentalismo democrático – como advierte Gustavo Bueno en su visión de lo que él mismo identifica como “pensamiento Alicia” – nos estemos viendo abocados de forma vertiginosa a perder consciencia (que no conciencia) de nuestra propia naturaleza, tanto en el plano individual como en el social.

España está inmersa en un verdadero tsunami, no ya financiero y económico, sino social y político. Estamos asistiendo a escenarios que escapan a lo racional, afirmaciones y propuestasel-objetivismo-y-el-subjetivismo que también parecen propias de poblaciones en las que la cultura y el conocimiento todavía no ha alcanzado el nivel mínimo que estimaríamos para considerar a tal conjunto social como “culturalmente equilibrado” – que no ya avanzado – así lo estamos viendo a poco que escrutemos en las encuestas electorales y sus cocineros, en los mensajes que ruedan por los noticiarios de la televisión y por las rotativas de la prensa.

Solo a título de ejemplo, sin entrar en mayores puntualizaciones:

¿Qué dirían ustedes de la decisión adoptada por una población anglosajona que pretende a través de la mayoría estadística una reforma educacional para instaurar como obligatoria la enseñanza del Diseño Inteligente? Les dejo el enlace a la noticia para que no crean que me lo acabo de inventar ([i]).

Pues bien, de seguir por este camino, un buen día veo a los pasajeros de un autobús decidiendo por mayoría en qué esquina tiene que girar el conductor o a la tripulación de un barco – o de una aeronave – decidiendo a qué puerto o aeropuerto debe dirigir el capitán su navío.

([i]) http://www.microsiervos.com/archivo/ciencia/diseno-inteligente-en-inglaterra.html

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La superficie de la cloaca

Que la superficie de la cloaca siempre esté lisa y opaca. Por Joel Heraklión Silesio.

cloacas del Estado

Cuando en Julio de 1983 tiene lugar el acta fundacional de los GAL suena a bomba por la espalda, lanzada desde una boca de alcantarilla cuando el personal estaba pendiente de la maratoniana declaración de Mario Conde y su corrupción económica. Será un misterio ya vitalicio, como auguraba Vázquez Montalbán en 1994, saber si Amedo y Domínguez crearon aquella crisis por el procedimiento de tirar de la manta, despechados por promesas incumplidas, o si fue el juez Garzón quién les retiró la manta ante la evidencia de tener el culo al aire. Pero eso es lo de menos. Lo verdaderamente cínico es el comportamiento de los portavoces gubernamentales en toda esta amalgama de “asuntos de cloaca”.

 

  • “Tranquilo Luis, aguanta.”
  • El borrado de los discos duros de Bárcenas con desaparición de la causa instruida.
  • El entramado Gürtel.
  • La “herencia” de los Pujol.
  • Los ERE´s a la flamenca.
  • El caso Edu.
  • La operación Púnica.

Y podríamos seguir.

 Esa es la consigna. Que se crea en las cloacas del Estado, que ciertamente existen, es ya de dominio público. En los últimos diez años han sido la comidilla de la prensa, de la TV y de los digitales informativos. Pero yo he constatado la existencia de otra cloaca, no del Estado, pero sí de interés de la cosa pública, cuya superficie se intenta mantener lisa a toda costa y su contenido opaco a toda luminosidad cualquiera que sea su longitud de onda.

Es complejo, ciertamente complejo, porque en este sarao intervienen muchas voluntades, en primer lugar las de aquellos que tienen la capacidad de compra y en segundo lugar las de los que tienen la debilidad de ser comprados, no con dinero, ni con comisiones, sino simplemente por interés promocional, por pertenecer al grupo elitista de quienes parece que se han reservado el derecho de pernada. De esta manera la dirección se garantiza su permanencia bajo el velo de una aparente elección democrática y los súbditos esperan pacientemente a que su fidelidad sea oportunamente indemnizada.

 cloacaEn noviembre de 2013 tuvo lugar la creación del máximo órgano de Gobierno entre congresos de un determinado partido político cuyas propuestas programáticas incluían con especial trascendencia en su ideario: la lucha contra la corrupción y la defensa de la transparencia en la política. El proceso electoral de este nuevo órgano estaba perfectamente reglamentado en los estatutos del partido. En el seno del propio Congreso se procedería a la votación, en listas abiertas, de los 150 componentes del mismo. Hasta aquí, nada que objetar.

Casi a año y medio vista de aquel acontecimiento he podido ir comprobando los efectos de lo que aquel proceso supuso. Cuando se estaban confeccionando las postulaciones para formar parte de aquel órgano intermedio entre Congresos, se me invitó a que formalizara mi propia postulación ([1]) pero nunca lo hice. Carecía, al menos entonces, de razón objetiva alguna para negarme a tal postulación salvo la convicción interna de que quizá otros compañeros estaban mejor preparados que yo para ello y que ésta sería una buena razón para no resultar elegido.

A los pocos días de finalizar el plazo de presentación de solicitudes se confeccionó por cada órgano territorial la lista de los candidatos de entre los cuales habían de resultar elegidos por el Congreso en ciernes el cupo de representación que, dentro de esos 150 compañeros, correspondía a cada demarcación territorial.

Y entonces se me lanzó el dardo. Uno de los componentes de aquella lista y que a su vez ostentaba un cargo de representación territorial me susurró que si lo hubiera hecho (postularme) estaría dentro del cupo que desde la dirección nacional se le había solicitado y que garantizaba que sería tenida en cuenta a la hora de la votación. Sinceramente no me lo creí, consideré que se trataba de mandarme un mensaje,  intentar convencerme de que, por no haber secundado sus proposiciones, me estaba perdiendo la posibilidad de formar parte de aquel órgano de gobierno entre congresos.

El tiempo me ha demostrado cuán equivocado estaba, no era ninguna invención del confidente, las sucesivas decisiones (votaciones) emanadas desde entonces de éste órgano han sido evidentes, resultados aplastantemente mayoritarios a favor de las propuestas (resoluciones) de la alta dirección. Con excepción de la última que se produjo recientemente en que, aunque los resultados han seguido siendo favorables a la cúpula, el porcentaje no ha sido tan aplastante.

Y es que la lucha por mantener la superficie de la cloaca lisa y opaca, parece que está llegando a su fin.

Joel Heraklión Silesio.

([1]) Estatuariamente todo afiliado, al corriente en sus pagos y sin sanciones, puede postularse, sin necesidad de avales, a distintos órganos de Gobierno de este partido, lo que constituye uno de sus signos de identidad y resulta relevante para una auténtica democracia interna.
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EL OBJETIVO CUMPLIDO, LOS TIEMPOS CONSUMADOS

Fernando_Savater recorteHace siete años tomé la decisión de afiliarme a un partido político, aquél que creí que era necesario para solventar los problemas político-sociales que estamos viviendo desde hace ya más de quince o veinte años. Desde el primer momento consideré esta opción no como una manera de entrar en política, sino como una forma de ayudar y colaborar con aquellos que estuvieran decididos a llevar a cabo ese proyecto.

Hace siete años en UPyD éramos un puñado de idealistas que comprendieron y asumieron el contenido de su Manifiesto Fundacional. Nos parecía necesario que esta nueva y singular opción política saliera a flote. Cada uno colaboró en la medida de sus posibilidades.

Yo, por mi parte, en la Comunidad Valenciana asumí la función de responsable de Política Local en el desaparecido Consejo Local de L’Horta, representé a UPyD ante la Junta Electoral Provincial en las elecciones europeas de 2009, en las municipales y autonómicas de 2011 y en las generales de ese mismo año. Moderé la presentación de los candidatos a la Presidencia de la Generalitat en 2011, formé parte del Consejo Territorial desde septiembre de 2012 hasta febrero de 2014 como responsable de Acción Política, coordinando los catorce grupos de análisis dependientes de aquél, asistí a las Jornadas de Formación de La Laboral (Gijón) de 2011 y 2014, recorrí varias poblaciones de la provincia dando charlas y abriendo debates y celebrando mesas informativas y repartiendo folletos. Actualmente formo parte del Consejo Político Territorial.

2007ElectionsY todo para ver crecer la afiliación y la implantación del partido en la opinión pública.

Tras los avatares sufridos en lo que va de entonces a hoy este partido se ha instalado de forma clara en el panorama político español. Ya no somos un grupo de desconocidos y ya se cuenta con UPyD (para bien y para mal) a todos los niveles.

Desde esa óptica, los objetivos ya se han cumplido y los tiempos consumado.

En cuanto a la agrupación local de Alboraya, en 2008 comencé en solitario, poco a poco se fueron incorporando nuevos afiliados hasta contar con más de veinticinco personas afiliadas, entre militantes y simpatizantes, cuya evolución se ha producido durante mi mandato como Delegado del Consejo Territorial en este municipio.

Recientemente se constituyó el Consejo Local del que formo parte como Coordinador y elegimos en primarias a nuestro candidato a la Alcaldía del Ayuntamiento, confeccionado esta agrupación local un programa electoral muy válido y se ha culminado ya la confección de la lista para las próximas elecciones municipales de la que yo no formo parte. En este ámbito pues también se han cumplido mis objetivos.

Ahora Rosa Díez ha reconocido públicamente que, quienes han cumplido con sus responsabilidades para con el partido, en sus horas libres pueden hacer lo que quieran. Pienso tomarle la palabra.

Eso sí, sin abandonar el barco, ya lo he dicho en otros ámbitos hasta la saciedad.

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Camino de Itaca, a través de Jericó

 Las Murallas de Jericó
“Sucedió que después de la muerte de Moisés, siervo del Señor, habló el SeñorJSC_the_battle_of_Jericho a Josué, hijo de Nun, ministro de Moisés, y le dijo: ‘Mi siervo Moisés ha muerto; anda y pasa el Jordán tú y todo el pueblo contigo, para entrar en la tierra que daré a los hijos de Israel”.
Con esas palabras el Señor le ordenó a Josué la conquista de Canaán. Y una vez frente a Jericó, volvió a hablarle para decir: “Mira, Yo he puesto en tus manos a Jericó y a su rey y a todos sus valientes. Dad la vuelta a la ciudad una vez al día todos los hombres de armas. Y haréis esto por espacio de seis días. Y al séptimo tomen los sacerdotes siete trompetas de las que sirven para el jubileo, y vayan delante del Arca del Testamento, y en esta forma daréis siete vueltas a la ciudad, tocando los sacerdotes sus trompetas; y cuando se oiga su sonido más continuado y después más cortado, e hiriere vuestros oídos, todo el pueblo gritará a una con grandiosísima algazara, y caerán hasta los cimientos los muros de la ciudad por todas partes, y cada uno entrará por la que tuviere adelante”

Dice Kavafis, en su exquisito poema Ítaca, que cuando emprendas tu viaje hacia ella no has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes ni la cólera del airado Poseidón, porque si tu pensamiento es elevado y tu alma limpia, los lestrigones y los cíclopes y el feroz Poseidón, no podrán encontrarte, si tú no los llevas ya dentro, en tu alma, si tu alma no los conjura de ti.

Hace ya algo más de tres años (hoy hace más de seis, este post se publicó por primera vez en Octubre de 2012) que yo decidí emprender mi personal camino a Ítaca, un camino que ciertamente ha de ser largo, como también augura el propio Kavafis, y no me importará si tengo que “marchar” antes de llegar a tan anhelado destino porque no estoy solo en él, otros muchos me acompañan y seguirán sin mí y a buen seguro, hasta el final.

Lo emprendí cuando, escuchando a una relevante y admirada figura de la política española actual, recibí el mensaje de que alguien estaba proponiendo precisamente aquello que yo pensaba: “que la política ha de estar al servicio de los ciudadanos y no de las siglas de los partidos”, que estos no son sino “un instrumento al servicio de la política” y que ésta solo se justifica si su finalidad no se aparta del objetivo de “resolver los problemas de aquellos”.

Lo que Kavafis no previno es que en ocasiones este viaje a Ítaca necesita atravesar Jericó, porque hay circunstancias en que alguien o algunos no han sido capaces de alcanzar la madurez democrática suficiente para entender que el talante democrático implica necesariamente el respeto al resultado de unas elecciones limpias y ordenadas. Hay circunstancias en que la falta de entendimiento desata pasiones, controversias y antagonismos de mayor altura y consistencia quizá que las propias murallas de Jericó. Estamos convencidos de que “el entendimiento ha de construirse no en base a reparto de poder sino a partir del debate sereno y sincero sobre ideas y propuestas” , sobre todo si queremos hacer política, “hacer política de otra manera”, encontrar otra manera de hacer política. Es necesario tomar iniciativas que “incentiven el esfuerzo y la participación” si queremos construir un conglomerado “estable y fiable, que trabaje de forma inmediata para sacarlo del estado de depresión en que se encuentra.

Ni que decir tiene que los entrecomillados en cursiva, son frases pronunciadas y/o escritas por esa relevante figura de la política actual española a la que antes hice referencia.

No puedo obviar una cita frecuente que tan notable personalidad atribuye a Stanislav J. Lec: “Una pequeña piedrecita puede hacer variar el rumbo de la avalancha” y que en el aforismo de moda podría también identificarse con el llamado “efecto mariposa”. Recientes acontecimientos de alcoba me han provocado la idea de que la piedrecita ha saltado al camino, la mariposa ha comenzado a volar y los sacerdotes de Josué han iniciado sus siete vueltas alrededor de Jericó.

Mientras estamos manteniendo públicamente que España lo que necesita es que se rompa la política de bloques, hay quien se empeña en mantener esta dinámica en las cocinas donde se cuecen los guisos con los que pretendemos alimentar a la cosa pública, provocando enfrentamientos “demasiadas veces de forma tan artificial como perjudicial para el conjunto”. Es imprescindible porfiar en el “empeño de superar las trincheras y defender lo que nos une buscando el máximo denominador común.” “Queda demostrado que defendiendo principios y valores es posible alcanzar éxitos políticos.

Es cierto: “el viaje sigue y empieza a la vez” y Jericó “no es sino una de las escalas de nuestro particular viaje a Ítaca.” El viaje va a estar pleno de aventuras, para poder honrar a los hombres que permanezcan fieles a sus convicciones, fieles a sus ciudadanos, fieles a su compromiso.

Joel Heraklión Silesio.

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ENERGIAS MALGASTADAS

¿Porqué nos obstinamos en intentar reconstruir todo un edificio desde la puerta del rellano? ¿Verdad que parece un absurdo?

Observo que hay muchos afiliados que se empecinan en introducir grandes cambios en las estructuras de ese edificio que supone UPyD y lo peor es que esos cambios pretenden introducirlos desde su propia perspectiva personal, creyendo que su idea es la mejor, para alcanzar no sé qué objetivos de perfeccionamiento en cuestiones tan discutidas y discutibles como eso que se ha dado en llamar democracia interna.

Algunos quisieran llevar su personal concepto de democracia hasta sus últimas consecuencias, tales como acabar por convertir el funcionamiento del partido en un sistema asambleario.

 ¿Qué hay cosas que no funcionan como a muchos nos gustaría? Pues claro, faltaría más. ¿Nos creemos aún que estamos en el paraíso terrenal, en el más puro sentido histórico-religioso del término, donde todavía no se ha perdido el estado de gracia? No, ya no, eso ya pasó, abandonemos esa actitud porque viviremos permanentemente equivocados. Esto es el mundo real, ese mundo post-paradisíaco, en el que alguien cometió un error y trató de inducir a los demás a incidir en otro análogo para reconciliarse consigo mismo.

Navegando

Navegando

La democracia, la verdadera democracia, hay que llevarla a la sociedad real, a la calle, al ciudadano y en el interior del partido cabe pretender y exigir un determinado nivel de ese ejercicio democrático, pero no exacerbarlo. Porque yo concibo a este partido como un buque que está sorteando profundos remolinos, grandes marejadas, tratando de ganar millas o leguas a los trasatlánticos que provocan y mantienen todo ese entramado de defensa de sus propias estructuras por encima de los intereses de los ciudadanos, incluso de aquellos que, con su voto, les otorgaron parcelas de poder. Y no puedo entender que el patrón de ese barco tenga que decidir permanentemente el rumbo a golpe de decisión asamblearia de toda la tripulación.

No, no es ese el camino. Habrá un momento en el que, llegados a un puerto de avituallamiento, los tripulantes tendrán la posibilidad de decidir quién va a ser el siguiente patrón, pero una vez designado cabe esperar al final de la siguiente travesía sin pretender imponerle el rumbo que cada uno de los tripulantes consideren a cada instante.

Los que tal cosa pretenden no están consiguiendo más que la nave escore, navegue con rumbo inconstante, dificultándole el camino para llegar al siguiente puerto.

Dejémonos de lamentaciones y estemos por la faena. Pongámonos a bogar juntos. Cuando llegue el momento y, si la situación lo requiere, ya habrá ocasión de renovar los mandos, desde el capitán hasta el jefe de máquinas, pasando por el maestre y contramaestre, pero a su debido tiempo, cuando nuestras propias normas que hemos aprobado en los congresos lo establezcan y hayan devenido las mayorías suficientes para ello.

Mientras, debemos seguir trabajando, sin darle baza al contrario ni ventaja a los que llevan más tiempo en el navegar de la política. Debemos seguir con la mirada alta y el paso firme bogando junto a la borda para volver a conseguir, cuando así se requiera, las firmas necesarias para condicionar otro parlamento, como hace poco hicimos con el andaluz, para conseguir que por fin los medios, la opinión pública y los partidos viejos comiencen a hablar de imputados en listas, de regeneración democrática, de eliminación de aforados, propuesta que ya hemos contagiado a otro a quien, quizá por otras razones más sonoras, le puede haber costado su dimisión.

Hemos sido capaces de poner en marcha toda una maquinaria pesada capaz de romper un bipartidismo que ya lo está de facto.

¿Porqué tenemos tanta tendencia a olvidar estas realidades y entretenernos en vericuetos internos, a destiempo, pensando que somos cada uno de nosotros los que tenemos la verdad de nuestra parte y los demás andan errados? Ni aquella es verosímil ni ésta se halla tan desviada.

Si todas esas energías las empleáramos en seguir bogando con fuerza y al unísono ¿Os imagináis las metas que hubiéramos podido alcanzar además de las ya logradas?

Tengo la absoluta seguridad de que estas líneas no van a mover conciencias ni cambiar actitudes, al tiempo que pienso que es triste que así sea. Si la capacidad de reflexión de los que porfían en la actitud que denuncio fuera la apropiada, ni siquiera hubiera tenido necesidad de escribirlas.

Lástima de energías malgastadas.

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EL ESPAÑOL Y EL DESTELLO DE IDENTIDAD

Hoy he recibido una información que sinceramente desconocía aunque, quizá con un poco de perspicacia por mi parte, la hubiera podido intuir.

 En estos días de vacaciones en que los que todavía llevan a sus espaldas el peso de la crisis se ven forzados a distraerse visitando a la familia y recorriendo las playas de cercanías he tenido ocasión de compartir un fin de semana con mi familia maña. Dado que en Zaragoza tampoco hay playa, la costa valenciana es un buen lugar donde gozar de la familia – colchones al suelo si hace falta – y del acogedor brillo de las playas con bandera azul que aquí disfrutamos todavía.

 Durante alguna de las sobremesas que hemos compartido ha sido inevitable hablar de política, el escándalo Pujol y el fenómeno Podemos la han puesto de moda. No debería ser necesario encontrarnos en situaciones tan extremas para que hablar de política fuera algo habitual, pero si al final sirven para compartir posturas, contraponer opiniones y esclarecer las mentes, no voy a decir que bienvenidas sean pero sí bien aprovechadas.

 Entrando pues en materia, se abrió un amplio debate sobre la situación política española en toda su amplitud, abarcando áreas tan difusas y distantes como el estatuto de los funcionarios públicos, la carrera del cuerpo policial o la igualdad del valor del voto.

 La superación del bipartidismo ha sido punto de coincidencia entre los contertulios, pero las opciones nacionalistas y los extremismos, tanto de derechas como de izquierdas son también opciones no gratas (Pujol y Podemos entran evidentemente en este paquete). Llegados al punto álgido en que esta clase de debates suele derivar con frecuencia, surge la cuestión de a quién votar.

 La familia maña, que conoce perfectamente mis declinaciones políticas [i] tiene claro que tengo claro que los planteamientos upeydianos son aquellos que mejor perspectiva me ofrecen ante la compleja serie de cuestiones de fondo y aún de forma de que adolece la política española de los últimos veinticinco o treinta años.

 Em03_1382_VLC_nrdY he aquí que por uno de los contertulios venidos de la capital maña se argumenta lo siguiente: “Claro que es una alternativa que cabe considerar, pero cuando oigo decir a esta opción política que apoya que el “Corredor Mediterráneo” discurra por la costa sin considerar su paso por Zaragoza para seguir hacia Francia, pues también me planteo si ésta es mi opción de voto o no”.

 No sería acertado quedarnos en lo superficial de la cuestión sin entrar en lo profundo del problema. Me consta que este interlocutor se siente profundamente español, aunque maño, nada nacionalista y menos aún independentista, pero si el corredor mediterráneo ha de pasar por Cataluña y “me ha de hacer pagar peajes por cruzar su territorio, sería mejor para todos que su trayectoria se derivara por Aragón”.

 Claro que, cuando expongo la consideración de que este corredor constituye hoy un ambicioso proyecto de calado europeo, propiciado por el FERRMED, asociación fundada en 2004, cuyo fin es la promoción de un corredor ferroviario transeuropeo que incluye el corredor mediterráneo y que abarca desde Algeciras hasta Estocolmo (el eje Algeciras-Estocolmo alcanza los 3.500 kilómetros, conectando a 245 millones de ciudadanos, el 54% de habitantes de la Unión Europea y el 66% del producto interior bruto europeo) y que con este trazado se propiciaba que sirviera de conexión entre todos los puertos de mar de la costa mediterránea española, como puntos clave de descarga de mercancías transoceánicas o transmediterráneas, entonces la visión del fenómeno osciló.

 No nos quedemos en el detalle, en lo accidental o coyuntural.

 ¿Dónde radica para mí el meollo de la cuestión? pues en la siguiente consideración: resulta que nos encontramos con ciudadanos que se consideran indudablemente españoles, incluso europeos, pero que cuando se trata de algo que “no va a pasar” por su terreno, por su patria chica o por su territorio autonómico, llámese corredor mediterráneo o transvase fluvial, entonces aparece – cual epidemia vírica – la cuestión identitaria: eso lo quiero para mi tierra y no quiero pagar canon de transito por tierras de otros.

 En ese momento queda en entredicho lo español, lo verdaderamente importante, lo que mejor puede redundar en beneficio de todos los españoles, sean andaluces, valencianos, aragoneses o catalanes y es que, lo he dicho en otras ocasiones, los grandes conceptos de lo autonómico, el manejo de la diversidad territorial de España y de sus ciudadanos, cuando no se les sitúa en sus justos términos, deriva en actitud discriminatoria: [ii]

 Esta es sin duda una de las grandes batallas que tenemos pendientes de librar, si queremos que algún día sea posible una España en la que no exista diferencia alguna de derechos, ni en sanidad, ni en educación, ni en libertades, ni en justicia en la que aprendamos que no importa dónde se ubican los factores de producción de riqueza si ésta redunda al final en beneficio de todos los ciudadanos cualquiera que sea el territorio donde se hallen, que tengamos claro que el derecho lo es del ciudadano y no del territorio, que de lo que se trata en política es de derechos y no de sentimientos.

No debería ser tan difícil de asimilar y comprender.

 

[i] Expresado en términos de la acepción del DRAE de la palabra “declinación” como: caída, descenso o declive.

[ii] “El fenómeno identitario no es sino el germen de la actitud discriminatoria, la cual se presenta cuando ponemos límites y fronteras al grupo con el que nos hemos identificado.” https://joelheraklion.wordpress.com/2010/10/25/mistica-y-ascetica-identitaria/

 

 

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MOMENTOS DE LA DEMOCRACIA

Todos los que ya llevamos algún tiempo impulsados como cantos rodados por esta torrentera que es la vida, portamos grabado a fuego en nuestras entendederas aquello de que todo es según del color del cristal con que se mira. Esto es cierto, pero nada nos costaría hacer un pequeño esfuerzo para mirar a través de un cristal incoloro y sin graduación – quizá con la graduación adecuada – que no deforme la realidad objetiva.

Me ha sugerido esta elucubración un artículo de opinión de una compañera en el digital “Información” del pasado 2 de marzo de 2014, titulado “El efecto Axe” y concretamente su siguiente frase literal: “El control de la comunicación comercial a este respecto es ejemplar si lo comparamos con otros tipos de comunicaciones como, por ejemplo, la política donde, hoy por hoy, no se puede penar más que con el voto que líderes (o partidos) nos seduzcan utilizando datos falsos.”

Por asociación de ideas he llegado involuntariamente a los ya muy trabajados conceptos de democracia, disciplina de partido y libertad de conciencia: difíciles hilos para trenzarlos mediante sendos bolillos y tejer con ellos un buen entramado político.

Imagen

En este mismo blog y en otra entrada denominada “DISCIPLINA O DEMOCRACIA”, ya lo afirmé y hoy lo reitero, sin disciplina no puede haber democracia y sin democracia no hay libertad. En franca consecuencia con esta idea, esbocé otra que hoy pretendo desgranar profundizando en ella: el respeto a la propia integridad ideológica del partido no debe depender de su democracia interna, sino tan solo de la disciplina de sus militantes.

Qué duda cabe, como afirma mi compañera en el artículo aludido, que el votante para defenderse de la “publicidad engañosa” que algunos partidos o líderes políticos nos lanzan, tan solo tiene en su mano, como única herramienta, el arma del voto cuatrienal, pero no es menos cierto que desde un tiempo atrás se viene reivindicando la “democracia interna” como un valor añadido en la organización de los partidos políticos que cada cual lo aplica con distintos grados de pureza.

¿Es necesaria – imprescindible – la democracia interna en los partidos? Bueno, en mi opinión, según del color del cristal… la respuesta a esta pregunta puede ser controvertida, aunque a mí me resulta axiomático pensar que se mueve en terrenos poco firmes, poco estables, en arenas movedizas quizá. La democracia – es innegable – es una norma de convivencia fundamental para que el individuo se desarrolle en libertad. La democracia nos permite, mediante caminos más o menos tortuosos, consensuar primero y promulgar después el conjunto de normas que han de regir nuestra vida diaria pero si, a continuación, no rige la disciplina necesaria para respetar dichas normas, todo el entramado decae. Es ahí donde los partidos políticos deben garantizar esa democracia, en las instituciones, en los órganos de poder, en la convivencia diaria de y con los ciudadanos. Pero internamente, en su organización interna ¿es deseable un autogobierno en total democracia?

El profesor Gustavo Bueno nos habla a menudo del concepto de “fundamentalismo democrático” y algunas de sus definiciones podrían ser aplicables a este terreno de juego cuando nos habla de los dos momentos de las sociedades políticas democráticas: el momento ideológico y el momento tecnológico. Entrar en su análisis requiere más tiempo y espacio que el que consiente este post, por cuanto trataré de, a costa de amputarlos parcialmente, traerlos al anaquel más asequible a la comprensión media.

El término “momento” debemos situarlo no ya en el sentido ordinario de unidad de tiempo, sino en el de la importancia de su contenido, más genérico.

Desde aquí debemos concebir el momento ideológico (nematológico, para el profesor Bueno) como el sustrato filosófico que recoge desde el concepto mismo del propio sistema democrático, hasta el ideario programático con que un partido político se ofrece a entrar en lid con sus oponentes en busca de sus objetivos socio-económicos para con los ciudadanos de un determinado Estado. El momento tecnológico, por el contrario, comprende todos aquellos caminos, métodos o sistemas organizados – sistema electoral, organización política del Estado, división de poderes, organización del propio partido, jerarquización de sus militantes, etc. – que permiten aplicar, implementar o simplemente transformar en eficaces los contenidos “nematológicos”.

Desde esta óptica, desde esta perspectiva cabe pensar que la organización interna de un partido se halla más próxima a su momento tecnológico que al nematológico y que, en definitiva, la democracia parlamentaria como sistema – en contra del fundamentalismo democrático que la presenta como “la forma más depurada de la convivencia política y social mediante la cual el género humano ha alcanzado por fin los valores supremos de la Libertad, la Igualdad y la Solidaridad” – no es sino el menos deficiente de los sistemas de gobierno hasta hoy concebidos por nuestra mente.

Pues bien, restauro mi propuesta inicial: ¿es necesario llevar el momento ideológico y sus fundamentos filosóficos hasta el espacio ocupado por el tecnológico en el interior de un partido político? No estoy seguro de tener la respuesta, depende del color del cristal como ya he afirmado, pero de lo que sí estoy seguro es de que cuando un determinado partido político ha apostado por llevar el supremo valor de la “nematología” ideológica que sirve de fundamento a la democracia parlamentaria a su propia área de organización interna – lo que en términos de uso divulgativo se conoce como democracia interna – debe cuanto menos ser consecuente con ese mismo enunciado programático y dejar funcionar el ámbito de la disciplina dentro de su justos límites, como respeto a la norma dada o auto otorgada de tal suerte que la indisciplina solo – tan solo, insisto – consista en la infracción de la norma misma y en modo alguno en la indocilidad deliberada de una pretendida autoridad que desoye la norma misma.

Joel Heraklión Silesio.

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PIEDRA DE TOQUE (Solo para iniciados)

¿No tienes enemigos?
¿Es que jamás dijiste la verdad o amaste la justicia?
Santiago Ramón y Cajal.

Cada día me cuesta más esfuerzo – mental – personal entender porqué a un grupo socialmente cohesionado todavía le sigue escandalizando la verdad, verdad que por ende lleva ese grupo como estandarte de su propia cohesión.

Así es amigos, contra la máxima de “la verdad os hará libres” (Juan 8:32) en algunos foros florece el hecho de que la verdad escandaliza.

Reconocer la evidencia, lamentar sincera y profundamente las ausencias, pero celebrar que esas sentidas ausencias no hayan interferido en los fines propuestos parece que es algo que debe “disimularse”, por aquello de que por parte de algunos pueda ser malinterpretado. Lo reconozco, me cuesta un enorme esfuerzo tener que disimularlo, porque en última instancia el relato responde fielmente al pensamiento, que no otra cosa es hablar con verdad: que entre la idea que reside en la mente exista la máxima coincidencia con la expresión oral o verbal de la misma.

Uno puede estar equivocado, eso es otra cuestión, porque la verdad tiene muchos enfoques y muchas relativizaciones, la verdad externa puede, o no, ser conocida en su plenitud o en su parcialidad por una determinada persona y es en este sentido que tal persona pueda estar equivocada y no por ello faltar a la verdad.

Retrocedamos un poco, evitemos caer en la divagación (aunque ello me fascine). El grupo socialmente cohesionado al que me refiero – declarar a estas alturas que escribo bajo seudónimo ya no es ninguna novedad y que quienes me conocen personalmente me identifican totalmente, tampoco – ese grupo constituye en sí mismo una organización política y los que han seguido mi saga de “Solo para iniciados” de la que este post constituye otra entrega, pertenecen a él, por cuanto se torna innecesario profundizar más en cuestiones identificativas.

¿Estamos o no estamos por otra forma de hacer política? ¿Seguimos teniendo que pensar que si lo que voy a decir, aunque sea verdad, debo callarlo por si es malinterpretado por quien lo escucha?

Ah, claro, el secreto está en que si soy malinterpretado corro el riesgo de perder estima o popularidad entre aquellos cuyo apoyo puedo eventualmente necesitar en un próximo futuro y eso, en sí mismo, debe justificar que practique el deporte más cultivado en política que es el de la reserva mental. Si acaso soy “malinterpretado” ¿el problema radica en mí o en quien me malinterpreta? ¿Tengo yo que subsanar las deficiencias de quien me escucha para evitar perder su reconocimiento?

A veces pienso que seguimos estancados, deseamos progresar “adecuadamente”, queremos derribar las murallas de Jericó que atenazan la política española y que protegen a una casta encasillada en sus hábitos, de los que les resulta físicamente imposible desprenderse, pero sin embargo cultivamos sus estilos en lo que respecta a hablar con claridad. Pedimos transparencia, que no solo vale para lo económico, pero nos cuesta un enorme esfuerzo ser transparentes en nuestras manifestaciones.

Pierre_de_touche

Piedra de toque

Pues no amigos – compañeros y sin embargo amigos – no es ese el tono. Si seguimos por ese sendero no lograremos salir de los esquemas mentales que aprisionan las entendederas de esa casta política que queremos desterrar.

Renunciar a la caza del voto cuando éste sólo nos llegue a costa de nuestros principios es una de las piedras de toque ([1]) de nuestro manifiesto fundacional y eso vale para fuera y para dentro del propio grupo socialmente cohesionado. “Porque mañana necesitaré tu voto, hoy te oculto mi verdad” no es la moneda que debe circular por este templo; esta práctica conlleva el riesgo de que acabe convirtiéndose en el ágora de mercaderes que inundan las de otras organizaciones políticas.

¡Vamos o no vamos a salir de la dinámica que queremos romper! ¿La verdad nos hace libres o nos escandaliza?

Joel Heraklión Silesio.


[1] piedra que sirve para conocer la pureza del material con el que está hecha la pieza, generalmente se utiliza para oro, pero también para la plata

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¿DONDE ESTAS DON RODRIGO?

«Aquijó mio Cid, ivas
cabadelant, y fincó en un
 
poyo que es sobre Mont
Real; alto es el Poyo,
maravilloso e grant; non teme
guerra, sabet, a nulla part.»
«Quiévoros dezir del que en buena cinxo expada: aquel
poyo en el priso posada;
mientras que sea el pueblo de moros e de la yente cristiana,
el Poyo de mio Cid, asil dirán por carta.»
Cantar del Mio Cid

¿Qué está pasando en España? ¿Creen Vds. que lo digo por la crisis económico financiera? En modo alguno. Eso lo tenemos ya asumido y sabemos que no es solo de España, es de Europa y de gran parte de Occidente. Si hoy viviera nuestro insigne Ortega y Gasset, tengan por seguro que le pasaría nueva “revista” a Occidente.

Pero lo de España, va más allá del resto de Europa y más allá de los intrincados problemas financieros, éstos – lo sabemos ya todos – van para largo e incluso yo diría que aunque amargados, indignados, desahuciados y desposeídos estamos ya casi (solo casi) resignados a capear el temporal, ceñirse el refajo, calzar el protector de esperma y esperar con desespero que en los próximos lustros descienda la población española hasta el límite de que cada trabajador en activo se las vea y se las desee para mantener a un jubilado en pasivo.

No podemos ciertamente sentirnos contentos por ello, pero nos pongamos como nos pongamos, exijámosle al gobierno de turno lo que le exijamos, la macroeconomía tiene un engranaje demasiado denso y enmarañado para poner en marcha la maquinaria de la producción, del crecimiento y de la creación de empleo en el breve espacio de tiempo que nos gustaría. Ante ello solo caben grandes dosis de resignación, de paciencia y de esfuerzo permanente y continuado sin perder el norte y sin caer en la desesperación. Parece inevitable. El Cid Campeador

Pero al margen del cataclismo del ladrillo y de las hipotecas “subprime” ¿Qué está pasando en España? ¿Porqué nadie está tomando medidas sobre aquellas otras cuestiones que requieren una inmediata intervención de los poderes públicos y asistimos cada día a frases como: pactos entre “caballeros” de los dos partidos políticos privilegiados por el sistema, para evitar el escarnio público de un señor que saltó de la política a la banca, pasando por Europa, y que también atiende por D. Rodrigo, de la utilización de “fondos de reptiles” para posibles financiaciones ilegales y para la compra de silencios, ante los que algún presidente autonómico se ha atrevido a echarle un pulso a los Tribunales de Justicia, negándose a la entrega de documentos, de la proliferación de los gürtel, (correa en alemán) con la guerra abierta entre los propios jueces con las “escuchas” (legales o ilegales) de las “Basuras RUrales Gestión ALicante” con los BRUGAL y Cia. que no es otra cosa que basura sobre basura y cuyos alcaldes imputados se niegan a dimitir?. Y ¿qué decir de los iluminados del independentismo? ¿Trataban tan solo de proteger los dispendios exacerbados del Gobierno autónomo del que el Tribunal de Cuentas “da cuenta” pero que el Congreso de los Diputados se sigue negando a “darse cuenta”? ¿O más bien trataban de levantar la cortina de humo del “referéndum ilegal” ¡qué más da una ilegalidad más! para que no se levantara el “tornado” de la trama del Palau de la Música por la que supuestamente desde CDC se desviaron “algunos” millones de euros a «cuentas personales de sus dirigentes» en Suiza y Liechtenstein?

Y como dice Joaquín Abatí Díaz en su histriónico y divertido poema “El conde Sisebuto” …-¡Ah!.. -otra vez, y así, hasta ciento.

Para poner coto a todos estos desmanes no es necesario esperar a que la economía recobre su pulso. No voy a negar que la Justicia sigue adelante con sus procedimientos (en aquellos casos que han llegado a su competencia) pero las reformas no se pueden quedar en el aumento del IVA y de los impuestos, en el parto de “bancos malos”, en los recortes en Sanidad, Educación – servicios que nunca debieron ser recortados, por cierto – en la suspensión de pagas a los funcionarios – que nunca debieron ser suspendidas, por cierto – en la prolongación de la vida laboral de los ciudadanos – que nunca debió ser prolongada, por cierto – en el cómputo de toda la vida laboral para el cálculo de pensiones – que no debe ser computada, por cierto – no pueden las reformas quedarse en esas ambigüedades cuya eficacia final aún está por ver, mientras los sueldos de los Diputados y Senadores siguen satisfaciéndose puntualmente y sin retraso.

¡¡¡ Es que no se ven medidas, ni reformas, ni proposiciones de Ley tendentes a frenar e impedir la corrupción generalizada de los estamentos institucionales y políticos de este desaforado ([1]) país !!!

El CidQue venga D. Rodrigo, el del “Cantar del meu sid”, el que fue capaz de presentar batalla a los reinos Taifas del S XI, el que unió a castellanos, leoneses, gallegos, aragoneses, catalanes y valencianos, y al que los propios musulmanes admiraban llamándole “meu sid” (mi señor). ¿Dónde estás D. Rodrigo?

Joel Heraklión Silesio.


([1]) Primera acepción del RAE; desaforado: que obra sin ley ni fuero

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LOS DIABLOS COJUELOS

[i]

EL DIABLO COUELO

Recientemente publiqué un post solo para iniciados, denominado Entre el cáncer y la gangrena en el que me hacia esta pregunta: ¿qué ocurre cuando dentro de un grupo socialmente cohesionado se produce un ataque de gangrena y no se toman medidas o se realiza un diagnóstico equivocado o ni siquiera se realiza tal diagnóstico?

La pregunta quedó en el aire, pero mis conjeturas en torno a ella fueron plasmadas en el propio post.

Pronto se sucedieron nuevos acontecimientos que me incitaron a continuar con las entradas “solo para iniciados” esta vez bajo el título “Camino de Ítaca, a través de Jericó”, parecía que comenzaban a sonar las trompetas de los sacerdotes que habían de producir el efecto de derribar las murallas.

Hoy tengo nuevas noticias de las que deseo dejar constancia en este nuevo post que, aunque no aparece intitulado como solo para iniciados, en realidad continúa en esa línea. Empero a quién no lo sea, le bastará pulsar sobre los links anteriores para ponerse al día.

Si, las trompetas de los sacerdotes siguen sonando, y por cuanto sé lo van a seguir haciendo hasta que todas las murallas dejen franco el paso para que ese grupo “socialmente cohesionad0” pueda continuar adelante con su imparable camino de Ítaca porque, como avisaba en él, en este camino no estoy solo, son muchos más los que lo han emprendido y no pararán hasta alcanzar tan “anhelado destino”.

Ahora la buena nueva consiste en que se está identificando a los diablos cojuelos que venían dedicándose a poner las piedras en el camino, a talar árboles que impidieran el paso y se está incluso procediendo a reconocer a sus autores. Porque son varios los que, sota la excusa de querer lo mejor para el grupo, se dedicaban a intentar destruirlo, cuanto menos a dificultar su avance, son varios los diablos cojuelos que desde distintos frentes, en ocasiones de forma independiente incluso, se han autoconsiderado en posesión de una pretendida verdad que les ilumina para decidir, mas allá de cualquier actitud racional, lo que está bien y lo que está mal. Gritan en lugar de argumentar, difaman en lugar de denunciar, confabulan en lugar de dialogar y se consideran víctimas cuando son los victimarios.

En fin, todo un ejemplo de humanismo, de humanidad quizá, de esa humanidad que nos permite entender que cuando alguien se equivoca es porque resulta humano equivocarse, pero que también nos permite ahondar en el alma humana de aquellos que solo persiguen cautivar las “mentes captas” de quienes se dejan deslumbrar por la luminosidad del iluminado, que no por su lucidez.

Las trompetas seguirán sonando, las murallas se irán derribando, los “iluminados” seguirán siendo encontrados, identificados y evidenciados, puedo asegurarlo, el camino de Ítaca quedará despejado para poder seguirlo con sus atolladeros intrínsecos, sin necesidad de zancadillas domésticas ni de diablos cojuelos. Puedo asegurarlo porque los sacerdotes del Templo siguen su ronda en torno a Jericó, haciendo sonar sus trompetas y, lo tengo que decir, dispuestos a su propia inmolación con el fin de dejar despejado el itinerario.

Recordarán que en el post del Camino de Ítaca explicaba que lo emprendí cuando escuché unas determinadas palabras de una relevante y admirada figura de la política española actual. Pues bien, recientemente ha pronunciado otras que no son de tener menos en cuenta y que paso a transcribir literalmente: «Ante acusaciones gravísimas, si no son ciertas no solamente se tiene que actuar dando una explicación, sino que se tiene que actuar llevando a los Tribunales a quien haya difamado. Y si son ciertas, hay que dar una explicación y asumir la responsabilidad que corresponda».

Ahí está la clave: si se han producido unos determinados hechos, posiblemente irregulares o censurables, pero cuya autoría se atribuye a quién no los ha cometido, estamos hablando de difamación y algunos de los diablos cojuelos a que alude esta entrada se entregaron de lleno a ello, con gritos y sin argumentos, pidiendo justicia de forma desvergonzada – hay de algunos si estos acontecimientos se hubieran producido algún siglo atrás, tened por seguro que en lugar de justicia hubieran reclamado la guillotina – pero al fin se ha hecho la luz, la verdad ha prevalecido y los diablos cojuelos van siendo capturados, no solo por cojuelos sino también por mentirosos.


[i] El Diablo Cojuelo es un personaje legendario de la tradición literaria castellana utilizado por el escritor y dramaturgo del Siglo de Oro español Luís Velez de Guevara (1579 – 1644). Es un diablo al que se le representa como «el espíritu más travieso del infierno», trayendo de cabeza a sus propios congéneres demoníacos, los cuales, para deshacerse de él, le entregaron en trato a un astrólogo que lo mantuvo encerrado en una vasija de cristal.