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La superficie de la cloaca

Que la superficie de la cloaca siempre esté lisa y opaca. Por Joel Heraklión Silesio.

cloacas del Estado

Cuando en Julio de 1983 tiene lugar el acta fundacional de los GAL suena a bomba por la espalda, lanzada desde una boca de alcantarilla cuando el personal estaba pendiente de la maratoniana declaración de Mario Conde y su corrupción económica. Será un misterio ya vitalicio, como auguraba Vázquez Montalbán en 1994, saber si Amedo y Domínguez crearon aquella crisis por el procedimiento de tirar de la manta, despechados por promesas incumplidas, o si fue el juez Garzón quién les retiró la manta ante la evidencia de tener el culo al aire. Pero eso es lo de menos. Lo verdaderamente cínico es el comportamiento de los portavoces gubernamentales en toda esta amalgama de “asuntos de cloaca”.

 

  • “Tranquilo Luis, aguanta.”
  • El borrado de los discos duros de Bárcenas con desaparición de la causa instruida.
  • El entramado Gürtel.
  • La “herencia” de los Pujol.
  • Los ERE´s a la flamenca.
  • El caso Edu.
  • La operación Púnica.

Y podríamos seguir.

 Esa es la consigna. Que se crea en las cloacas del Estado, que ciertamente existen, es ya de dominio público. En los últimos diez años han sido la comidilla de la prensa, de la TV y de los digitales informativos. Pero yo he constatado la existencia de otra cloaca, no del Estado, pero sí de interés de la cosa pública, cuya superficie se intenta mantener lisa a toda costa y su contenido opaco a toda luminosidad cualquiera que sea su longitud de onda.

Es complejo, ciertamente complejo, porque en este sarao intervienen muchas voluntades, en primer lugar las de aquellos que tienen la capacidad de compra y en segundo lugar las de los que tienen la debilidad de ser comprados, no con dinero, ni con comisiones, sino simplemente por interés promocional, por pertenecer al grupo elitista de quienes parece que se han reservado el derecho de pernada. De esta manera la dirección se garantiza su permanencia bajo el velo de una aparente elección democrática y los súbditos esperan pacientemente a que su fidelidad sea oportunamente indemnizada.

 cloacaEn noviembre de 2013 tuvo lugar la creación del máximo órgano de Gobierno entre congresos de un determinado partido político cuyas propuestas programáticas incluían con especial trascendencia en su ideario: la lucha contra la corrupción y la defensa de la transparencia en la política. El proceso electoral de este nuevo órgano estaba perfectamente reglamentado en los estatutos del partido. En el seno del propio Congreso se procedería a la votación, en listas abiertas, de los 150 componentes del mismo. Hasta aquí, nada que objetar.

Casi a año y medio vista de aquel acontecimiento he podido ir comprobando los efectos de lo que aquel proceso supuso. Cuando se estaban confeccionando las postulaciones para formar parte de aquel órgano intermedio entre Congresos, se me invitó a que formalizara mi propia postulación ([1]) pero nunca lo hice. Carecía, al menos entonces, de razón objetiva alguna para negarme a tal postulación salvo la convicción interna de que quizá otros compañeros estaban mejor preparados que yo para ello y que ésta sería una buena razón para no resultar elegido.

A los pocos días de finalizar el plazo de presentación de solicitudes se confeccionó por cada órgano territorial la lista de los candidatos de entre los cuales habían de resultar elegidos por el Congreso en ciernes el cupo de representación que, dentro de esos 150 compañeros, correspondía a cada demarcación territorial.

Y entonces se me lanzó el dardo. Uno de los componentes de aquella lista y que a su vez ostentaba un cargo de representación territorial me susurró que si lo hubiera hecho (postularme) estaría dentro del cupo que desde la dirección nacional se le había solicitado y que garantizaba que sería tenida en cuenta a la hora de la votación. Sinceramente no me lo creí, consideré que se trataba de mandarme un mensaje,  intentar convencerme de que, por no haber secundado sus proposiciones, me estaba perdiendo la posibilidad de formar parte de aquel órgano de gobierno entre congresos.

El tiempo me ha demostrado cuán equivocado estaba, no era ninguna invención del confidente, las sucesivas decisiones (votaciones) emanadas desde entonces de éste órgano han sido evidentes, resultados aplastantemente mayoritarios a favor de las propuestas (resoluciones) de la alta dirección. Con excepción de la última que se produjo recientemente en que, aunque los resultados han seguido siendo favorables a la cúpula, el porcentaje no ha sido tan aplastante.

Y es que la lucha por mantener la superficie de la cloaca lisa y opaca, parece que está llegando a su fin.

Joel Heraklión Silesio.

([1]) Estatuariamente todo afiliado, al corriente en sus pagos y sin sanciones, puede postularse, sin necesidad de avales, a distintos órganos de Gobierno de este partido, lo que constituye uno de sus signos de identidad y resulta relevante para una auténtica democracia interna.
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Camino de Itaca, a través de Jericó

 Las Murallas de Jericó
“Sucedió que después de la muerte de Moisés, siervo del Señor, habló el SeñorJSC_the_battle_of_Jericho a Josué, hijo de Nun, ministro de Moisés, y le dijo: ‘Mi siervo Moisés ha muerto; anda y pasa el Jordán tú y todo el pueblo contigo, para entrar en la tierra que daré a los hijos de Israel”.
Con esas palabras el Señor le ordenó a Josué la conquista de Canaán. Y una vez frente a Jericó, volvió a hablarle para decir: “Mira, Yo he puesto en tus manos a Jericó y a su rey y a todos sus valientes. Dad la vuelta a la ciudad una vez al día todos los hombres de armas. Y haréis esto por espacio de seis días. Y al séptimo tomen los sacerdotes siete trompetas de las que sirven para el jubileo, y vayan delante del Arca del Testamento, y en esta forma daréis siete vueltas a la ciudad, tocando los sacerdotes sus trompetas; y cuando se oiga su sonido más continuado y después más cortado, e hiriere vuestros oídos, todo el pueblo gritará a una con grandiosísima algazara, y caerán hasta los cimientos los muros de la ciudad por todas partes, y cada uno entrará por la que tuviere adelante”

Dice Kavafis, en su exquisito poema Ítaca, que cuando emprendas tu viaje hacia ella no has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes ni la cólera del airado Poseidón, porque si tu pensamiento es elevado y tu alma limpia, los lestrigones y los cíclopes y el feroz Poseidón, no podrán encontrarte, si tú no los llevas ya dentro, en tu alma, si tu alma no los conjura de ti.

Hace ya algo más de tres años (hoy hace más de seis, este post se publicó por primera vez en Octubre de 2012) que yo decidí emprender mi personal camino a Ítaca, un camino que ciertamente ha de ser largo, como también augura el propio Kavafis, y no me importará si tengo que “marchar” antes de llegar a tan anhelado destino porque no estoy solo en él, otros muchos me acompañan y seguirán sin mí y a buen seguro, hasta el final.

Lo emprendí cuando, escuchando a una relevante y admirada figura de la política española actual, recibí el mensaje de que alguien estaba proponiendo precisamente aquello que yo pensaba: “que la política ha de estar al servicio de los ciudadanos y no de las siglas de los partidos”, que estos no son sino “un instrumento al servicio de la política” y que ésta solo se justifica si su finalidad no se aparta del objetivo de “resolver los problemas de aquellos”.

Lo que Kavafis no previno es que en ocasiones este viaje a Ítaca necesita atravesar Jericó, porque hay circunstancias en que alguien o algunos no han sido capaces de alcanzar la madurez democrática suficiente para entender que el talante democrático implica necesariamente el respeto al resultado de unas elecciones limpias y ordenadas. Hay circunstancias en que la falta de entendimiento desata pasiones, controversias y antagonismos de mayor altura y consistencia quizá que las propias murallas de Jericó. Estamos convencidos de que “el entendimiento ha de construirse no en base a reparto de poder sino a partir del debate sereno y sincero sobre ideas y propuestas” , sobre todo si queremos hacer política, “hacer política de otra manera”, encontrar otra manera de hacer política. Es necesario tomar iniciativas que “incentiven el esfuerzo y la participación” si queremos construir un conglomerado “estable y fiable, que trabaje de forma inmediata para sacarlo del estado de depresión en que se encuentra.

Ni que decir tiene que los entrecomillados en cursiva, son frases pronunciadas y/o escritas por esa relevante figura de la política actual española a la que antes hice referencia.

No puedo obviar una cita frecuente que tan notable personalidad atribuye a Stanislav J. Lec: “Una pequeña piedrecita puede hacer variar el rumbo de la avalancha” y que en el aforismo de moda podría también identificarse con el llamado “efecto mariposa”. Recientes acontecimientos de alcoba me han provocado la idea de que la piedrecita ha saltado al camino, la mariposa ha comenzado a volar y los sacerdotes de Josué han iniciado sus siete vueltas alrededor de Jericó.

Mientras estamos manteniendo públicamente que España lo que necesita es que se rompa la política de bloques, hay quien se empeña en mantener esta dinámica en las cocinas donde se cuecen los guisos con los que pretendemos alimentar a la cosa pública, provocando enfrentamientos “demasiadas veces de forma tan artificial como perjudicial para el conjunto”. Es imprescindible porfiar en el “empeño de superar las trincheras y defender lo que nos une buscando el máximo denominador común.” “Queda demostrado que defendiendo principios y valores es posible alcanzar éxitos políticos.

Es cierto: “el viaje sigue y empieza a la vez” y Jericó “no es sino una de las escalas de nuestro particular viaje a Ítaca.” El viaje va a estar pleno de aventuras, para poder honrar a los hombres que permanezcan fieles a sus convicciones, fieles a sus ciudadanos, fieles a su compromiso.

Joel Heraklión Silesio.

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EL ESPAÑOL Y EL DESTELLO DE IDENTIDAD

Hoy he recibido una información que sinceramente desconocía aunque, quizá con un poco de perspicacia por mi parte, la hubiera podido intuir.

 En estos días de vacaciones en que los que todavía llevan a sus espaldas el peso de la crisis se ven forzados a distraerse visitando a la familia y recorriendo las playas de cercanías he tenido ocasión de compartir un fin de semana con mi familia maña. Dado que en Zaragoza tampoco hay playa, la costa valenciana es un buen lugar donde gozar de la familia – colchones al suelo si hace falta – y del acogedor brillo de las playas con bandera azul que aquí disfrutamos todavía.

 Durante alguna de las sobremesas que hemos compartido ha sido inevitable hablar de política, el escándalo Pujol y el fenómeno Podemos la han puesto de moda. No debería ser necesario encontrarnos en situaciones tan extremas para que hablar de política fuera algo habitual, pero si al final sirven para compartir posturas, contraponer opiniones y esclarecer las mentes, no voy a decir que bienvenidas sean pero sí bien aprovechadas.

 Entrando pues en materia, se abrió un amplio debate sobre la situación política española en toda su amplitud, abarcando áreas tan difusas y distantes como el estatuto de los funcionarios públicos, la carrera del cuerpo policial o la igualdad del valor del voto.

 La superación del bipartidismo ha sido punto de coincidencia entre los contertulios, pero las opciones nacionalistas y los extremismos, tanto de derechas como de izquierdas son también opciones no gratas (Pujol y Podemos entran evidentemente en este paquete). Llegados al punto álgido en que esta clase de debates suele derivar con frecuencia, surge la cuestión de a quién votar.

 La familia maña, que conoce perfectamente mis declinaciones políticas [i] tiene claro que tengo claro que los planteamientos upeydianos son aquellos que mejor perspectiva me ofrecen ante la compleja serie de cuestiones de fondo y aún de forma de que adolece la política española de los últimos veinticinco o treinta años.

 Em03_1382_VLC_nrdY he aquí que por uno de los contertulios venidos de la capital maña se argumenta lo siguiente: “Claro que es una alternativa que cabe considerar, pero cuando oigo decir a esta opción política que apoya que el “Corredor Mediterráneo” discurra por la costa sin considerar su paso por Zaragoza para seguir hacia Francia, pues también me planteo si ésta es mi opción de voto o no”.

 No sería acertado quedarnos en lo superficial de la cuestión sin entrar en lo profundo del problema. Me consta que este interlocutor se siente profundamente español, aunque maño, nada nacionalista y menos aún independentista, pero si el corredor mediterráneo ha de pasar por Cataluña y “me ha de hacer pagar peajes por cruzar su territorio, sería mejor para todos que su trayectoria se derivara por Aragón”.

 Claro que, cuando expongo la consideración de que este corredor constituye hoy un ambicioso proyecto de calado europeo, propiciado por el FERRMED, asociación fundada en 2004, cuyo fin es la promoción de un corredor ferroviario transeuropeo que incluye el corredor mediterráneo y que abarca desde Algeciras hasta Estocolmo (el eje Algeciras-Estocolmo alcanza los 3.500 kilómetros, conectando a 245 millones de ciudadanos, el 54% de habitantes de la Unión Europea y el 66% del producto interior bruto europeo) y que con este trazado se propiciaba que sirviera de conexión entre todos los puertos de mar de la costa mediterránea española, como puntos clave de descarga de mercancías transoceánicas o transmediterráneas, entonces la visión del fenómeno osciló.

 No nos quedemos en el detalle, en lo accidental o coyuntural.

 ¿Dónde radica para mí el meollo de la cuestión? pues en la siguiente consideración: resulta que nos encontramos con ciudadanos que se consideran indudablemente españoles, incluso europeos, pero que cuando se trata de algo que “no va a pasar” por su terreno, por su patria chica o por su territorio autonómico, llámese corredor mediterráneo o transvase fluvial, entonces aparece – cual epidemia vírica – la cuestión identitaria: eso lo quiero para mi tierra y no quiero pagar canon de transito por tierras de otros.

 En ese momento queda en entredicho lo español, lo verdaderamente importante, lo que mejor puede redundar en beneficio de todos los españoles, sean andaluces, valencianos, aragoneses o catalanes y es que, lo he dicho en otras ocasiones, los grandes conceptos de lo autonómico, el manejo de la diversidad territorial de España y de sus ciudadanos, cuando no se les sitúa en sus justos términos, deriva en actitud discriminatoria: [ii]

 Esta es sin duda una de las grandes batallas que tenemos pendientes de librar, si queremos que algún día sea posible una España en la que no exista diferencia alguna de derechos, ni en sanidad, ni en educación, ni en libertades, ni en justicia en la que aprendamos que no importa dónde se ubican los factores de producción de riqueza si ésta redunda al final en beneficio de todos los ciudadanos cualquiera que sea el territorio donde se hallen, que tengamos claro que el derecho lo es del ciudadano y no del territorio, que de lo que se trata en política es de derechos y no de sentimientos.

No debería ser tan difícil de asimilar y comprender.

 

[i] Expresado en términos de la acepción del DRAE de la palabra “declinación” como: caída, descenso o declive.

[ii] “El fenómeno identitario no es sino el germen de la actitud discriminatoria, la cual se presenta cuando ponemos límites y fronteras al grupo con el que nos hemos identificado.” https://joelheraklion.wordpress.com/2010/10/25/mistica-y-ascetica-identitaria/

 

 

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MOMENTOS DE LA DEMOCRACIA

Todos los que ya llevamos algún tiempo impulsados como cantos rodados por esta torrentera que es la vida, portamos grabado a fuego en nuestras entendederas aquello de que todo es según del color del cristal con que se mira. Esto es cierto, pero nada nos costaría hacer un pequeño esfuerzo para mirar a través de un cristal incoloro y sin graduación – quizá con la graduación adecuada – que no deforme la realidad objetiva.

Me ha sugerido esta elucubración un artículo de opinión de una compañera en el digital “Información” del pasado 2 de marzo de 2014, titulado “El efecto Axe” y concretamente su siguiente frase literal: “El control de la comunicación comercial a este respecto es ejemplar si lo comparamos con otros tipos de comunicaciones como, por ejemplo, la política donde, hoy por hoy, no se puede penar más que con el voto que líderes (o partidos) nos seduzcan utilizando datos falsos.”

Por asociación de ideas he llegado involuntariamente a los ya muy trabajados conceptos de democracia, disciplina de partido y libertad de conciencia: difíciles hilos para trenzarlos mediante sendos bolillos y tejer con ellos un buen entramado político.

Imagen

En este mismo blog y en otra entrada denominada “DISCIPLINA O DEMOCRACIA”, ya lo afirmé y hoy lo reitero, sin disciplina no puede haber democracia y sin democracia no hay libertad. En franca consecuencia con esta idea, esbocé otra que hoy pretendo desgranar profundizando en ella: el respeto a la propia integridad ideológica del partido no debe depender de su democracia interna, sino tan solo de la disciplina de sus militantes.

Qué duda cabe, como afirma mi compañera en el artículo aludido, que el votante para defenderse de la “publicidad engañosa” que algunos partidos o líderes políticos nos lanzan, tan solo tiene en su mano, como única herramienta, el arma del voto cuatrienal, pero no es menos cierto que desde un tiempo atrás se viene reivindicando la “democracia interna” como un valor añadido en la organización de los partidos políticos que cada cual lo aplica con distintos grados de pureza.

¿Es necesaria – imprescindible – la democracia interna en los partidos? Bueno, en mi opinión, según del color del cristal… la respuesta a esta pregunta puede ser controvertida, aunque a mí me resulta axiomático pensar que se mueve en terrenos poco firmes, poco estables, en arenas movedizas quizá. La democracia – es innegable – es una norma de convivencia fundamental para que el individuo se desarrolle en libertad. La democracia nos permite, mediante caminos más o menos tortuosos, consensuar primero y promulgar después el conjunto de normas que han de regir nuestra vida diaria pero si, a continuación, no rige la disciplina necesaria para respetar dichas normas, todo el entramado decae. Es ahí donde los partidos políticos deben garantizar esa democracia, en las instituciones, en los órganos de poder, en la convivencia diaria de y con los ciudadanos. Pero internamente, en su organización interna ¿es deseable un autogobierno en total democracia?

El profesor Gustavo Bueno nos habla a menudo del concepto de “fundamentalismo democrático” y algunas de sus definiciones podrían ser aplicables a este terreno de juego cuando nos habla de los dos momentos de las sociedades políticas democráticas: el momento ideológico y el momento tecnológico. Entrar en su análisis requiere más tiempo y espacio que el que consiente este post, por cuanto trataré de, a costa de amputarlos parcialmente, traerlos al anaquel más asequible a la comprensión media.

El término “momento” debemos situarlo no ya en el sentido ordinario de unidad de tiempo, sino en el de la importancia de su contenido, más genérico.

Desde aquí debemos concebir el momento ideológico (nematológico, para el profesor Bueno) como el sustrato filosófico que recoge desde el concepto mismo del propio sistema democrático, hasta el ideario programático con que un partido político se ofrece a entrar en lid con sus oponentes en busca de sus objetivos socio-económicos para con los ciudadanos de un determinado Estado. El momento tecnológico, por el contrario, comprende todos aquellos caminos, métodos o sistemas organizados – sistema electoral, organización política del Estado, división de poderes, organización del propio partido, jerarquización de sus militantes, etc. – que permiten aplicar, implementar o simplemente transformar en eficaces los contenidos “nematológicos”.

Desde esta óptica, desde esta perspectiva cabe pensar que la organización interna de un partido se halla más próxima a su momento tecnológico que al nematológico y que, en definitiva, la democracia parlamentaria como sistema – en contra del fundamentalismo democrático que la presenta como “la forma más depurada de la convivencia política y social mediante la cual el género humano ha alcanzado por fin los valores supremos de la Libertad, la Igualdad y la Solidaridad” – no es sino el menos deficiente de los sistemas de gobierno hasta hoy concebidos por nuestra mente.

Pues bien, restauro mi propuesta inicial: ¿es necesario llevar el momento ideológico y sus fundamentos filosóficos hasta el espacio ocupado por el tecnológico en el interior de un partido político? No estoy seguro de tener la respuesta, depende del color del cristal como ya he afirmado, pero de lo que sí estoy seguro es de que cuando un determinado partido político ha apostado por llevar el supremo valor de la “nematología” ideológica que sirve de fundamento a la democracia parlamentaria a su propia área de organización interna – lo que en términos de uso divulgativo se conoce como democracia interna – debe cuanto menos ser consecuente con ese mismo enunciado programático y dejar funcionar el ámbito de la disciplina dentro de su justos límites, como respeto a la norma dada o auto otorgada de tal suerte que la indisciplina solo – tan solo, insisto – consista en la infracción de la norma misma y en modo alguno en la indocilidad deliberada de una pretendida autoridad que desoye la norma misma.

Joel Heraklión Silesio.

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PARAPLEJIA DEMOCRATICA

Resulta verdaderamente curioso observar como se reproduce en el ser humano aquel fenómeno de que a base de repetir constantemente una falsedad acaba por ser asimilada por el mismo que la asevera como una indiscutible realidad. El Sr. Gómez de la Serna y Villacieros, D. Pedro Ramón, Presidente de la Comisión Consultiva de Nombramientos del Congreso de los Diputados ha sucumbido a este fenómeno de autocomplacencia (mejor que definirlo como auto-engaño) al afirmar que las posiciones ideológicas de Unión Progreso y Democracia, se hallan extramuros de la Constitución.

Ciertamente curioso, extravagante y anodino.

El fundamentalismo democrático lleva inexorablemente a esta clase de afirmaciones que carecen del más mínimo sentido de la realidad y todo porque durante más de treinta años se han acostumbrado todos los políticos a considerar como normal, auténtico y democrático algo que, considerado con cierta perspectiva y el necesario sentido crítico, no resiste el análisis más elemental, ese análisis que – desprovista de todo envoltorio ideológico institucionalizado – ha expuesto de manera especialmente brillante y profunda la portavoz del grupo parlamentario de UPyD, Rosa Díez.

Prestemos atención, una comisión en la que deberían estar presentes todos los portavoces de los grupos parlamentarios y en la que tan solo están tres, evidencia que los ausentes consideran inutil su presencia porque, como se dice en lenguaje coloquial, todo el pescado está vendido. Y de los tres presentes, uno de ellos la portavoz de UPyD aún a pesar de que coincide con los ausentes en su análisis de inutilidad a los efectos del objeto de la comisión es lo cierto que, en un ejercicio de parlamentarismo del más rancio abolengo, logra dar la vuelta a la situación y consigue con extraordinaria habilidad, luminosidad en la exposición y serenidad en el acento, sacarle partido a la comparecencia y puesto que el nombramiento de los comparecientes era ya «cosa juzgada», utiliza su tiempo en denunciar publicamente lo que ella misma califica de «paripé», de farsa, de apariencia de control democrático a algo que en definitiva no es sino un reparto del poder hegemónico de las mayorías parlamentarias en el interior de las instituciones públicas que se supone deberían, según Montesquieu, ser independientes. Denuncia al tiempo que al igual que la crisis financieera devino porque falló el control financiero, la crisis política que estamos sufriendo es consecuencia de la falta de control democrático. Porque en ese acto se simulaba que estaban haciendo lo que NO estaban haciendo: examinar a los candidatos. Éstos venían ya con el diploma de aprobado debajo del brazo y por lo tanto la Comisión Consultiva de Nombramientos resulta a todas luces innecesaria, ineficaz y redundante.

Y por esto el Sr. Gómez de la Serna, cuyo eventual parentesco con el genial creador de las «greguerías» desconozco, da síntomas de contener algún que otro gen de D. Ramón al afirmar que UPyD, único partido que mantiene la defensa del respeto a la España constitucional hasta sus últimas consecuencias, tan solo por el hecho de mantener la separación de poderes intacta e impoluta se sitúa extramuros de la Constitución.

Esto está más allá del fundamentalismo democrático, esto raya en la paraplejia democrática. El sistema ha quedado sin duda anquilosado y requiere sin falta de una remodelación, pero hay demasiados beneficiarios de tal anquilosamiento y ello dificulta enormemente el inicio del camino de la necesaria refundación del Estado español. Y es que va a resultar que es la propia Constitución española la que ha quedado «extramuros» de la democracia.

Joel Heraklión Silesio.

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Camino de Ítaca, a través de Jericó (solo para iniciados)

 Las Murallas de Jericó

  • “Sucedió que después de la muerte de Moisés, siervo del Señor, habló el Señor a Josué, hijo de Nun, ministro de Moisés, y le dijo: ‘Mi siervo Moisés ha muerto; anda y pasa el Jordán tú y todo el pueblo contigo, para entrar en la tierra que daré a los hijos de Israel”.
  • Con esas palabras el Señor le ordenó a Josué la conquista de Canaán. Y una vez frente a Jericó, volvió a hablarle para decir: “Mira, Yo he puesto en tus manos a Jericó y a su rey y a todos sus valientes. Dad la vuelta a la ciudad una vez al día todos los hombres de armas. Y haréis esto por espacio de seis días. Y al séptimo tomen los sacerdotes siete trompetas de las que sirven para el jubileo, y vayan delante del Arca del Testamento, y en esta forma daréis siete vueltas a la ciudad, tocando los sacerdotes sus trompetas; y cuando se oiga su sonido más continuado y después más cortado, e hiriere vuestros oídos, todo el pueblo gritará a una con grandiosísima algazara, y caerán hasta los cimientos los muros de la ciudad por todas partes, y cada uno entrará por la que tuviere adelante”

Dice Kavafis, en su exquisito poema Ítaca, que cuando emprendas tu viaje hacia ella no has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes ni la cólera del airado Poseidón, porque si tu pensamiento es elevado y tu alma limpia, los lestrigones y los cíclopes y el feroz Poseidón, no podrán encontrarte, si tú no los llevas ya dentro, en tu alma, si tu alma no los conjura de ti.

Hace ya algo más de tres años que yo decidí emprender mi personal camino a Ítaca, un camino que ciertamente ha de ser largo, como también augura el propio Kavafis, y no me importará si tengo que “marchar” antes de llegar a tan anhelado destino porque no estoy solo en él, otros muchos me acompañan y seguirán sin mí y a buen seguro, hasta el final.

Lo emprendí cuando, escuchando a una relevante y admirada figura de la política española actual recibí el mensaje de que alguien estaba proponiendo precisamente aquello que yo pensaba: “que la política ha de estar al servicio de los ciudadanos y no de las siglas de los partidos”, que éstos no son sino “un instrumento al servicio de la política” y que ésta solo se justifica si su finalidad no se aparta del objetivo de “resolver los problemas de aquellos”.

Lo que Kavafis no previno es que en ocasiones este viaje a Ítaca necesita atravesar Jericó, porque hay circunstancias en que alguien o algunos no han sido capaces de alcanzar la madurez democrática suficiente para entender que el talante democrático implica necesariamente el respeto al resultado de unas elecciones limpias y ordenadas. Hay circunstancias en que la falta de entendimiento desata pasiones, controversias y antagonismos, de mayor altura y consistencia quizá que las propias murallas de Jericó. Estamos convencidos de que “el entendimiento ha de construirse no en base a reparto de poder sino a partir del debate sereno y sincero sobre ideas y propuestas” , sobre todo si queremos hacer política, “hacer política de otra manera”, encontrar otra manera de hacer política. Es necesario tomar iniciativas que “incentiven el esfuerzo y la participación” si queremos construir un conglomerado “estable y fiable, que trabaje de forma inmediata para sacarlo del estado de depresión en que se encuentra.

Ni que decir tiene que los entrecomillados en cursiva, son frases pronunciadas y/o escritas por esa relevante figura de la política actual española a la que antes hice referencia.

No puedo obviar una cita frecuente que tan notable personalidad atribuye a Stanislav J. Lec: “Una pequeña piedrecita puede hacer variar el rumbo de la avalancha” y que en el aforismo de moda podría también identificarse con el llamado “efecto mariposa”.

Y los sacerdotes hicieron sonar sus trompetas siete veces y los muros de la ciudad cayeron desde sus cimientos.

Recientes acontecimientos de alcoba me han provocado la idea de que la piedrecita ha saltado al camino, la mariposa ha comenzado a volar y los sacerdotes de Josué han iniciado sus siete vueltas alrededor de Jericó.

Mientras estamos manteniendo públicamente que España lo que necesita es que se rompa la política de bloques, hay quien se empeña en mantener esta dinámica en las cocinas donde se cuecen los guisos con los que pretendemos alimentar a la cosa pública, provocando enfrentamientos “demasiadas veces de forma tan artificial como perjudicial para el conjunto”.  Es imprescindible porfiar en el “empeño de superar las trincheras y defender lo que nos une buscando el máximo denominador común.” “Queda demostrado que defendiendo principios y valores es posible alcanzar éxitos políticos.

Es cierto: “el viaje sigue y empieza a la vez” y Jericó “no es sino una de las escalas de nuestro particular viaje a Ítaca.” El viaje va a estar pleno de aventuras, para poder honrar a los hombres que permanezcan fieles a sus convicciones, fieles a su pueblo, fieles a su compromiso.

Joel Heraklión Silesio.

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EL DISCURSO DEL REY

Hace poco se han cumplido 36 años, exactamente el 22 de noviembre del 2011.

PAREJA REAL

Fotograma del rodaje de "El discurso del Rey"

Ahora que se ha puesto de moda un injustificable recobro de la memoria histórica o un enfermizo tic de desenterrar a los muertos, a mí me ha dado por recuperar una “memoria histórica viva”. Ya me lo habían dicho, o lo había leído: en el cerebro humano los recuerdos se almacenan como las hojas de una cebolla, los más recientes se hallan en la superficie y los más lejanos en el propio corazón del liliáceo bulbo.

Los menores de 45 años pueden no recordarlo, muchos de ellos no habían nacido y otros eran lo suficientemente jóvenes en 1975 para haberlo podido escuchar con suficiente comprensión. Pero yo sí, yo estuve allí, bueno aquí porque lo escuché en televisión, en la uno, no había otra; y lo escuché muy atentamente con la ilusión y esperanza de la apertura de una nueva “frontera”, al estilo Kennedy.

Comenzaba así: “En esta hora, cargada de emoción y esperanza, llena de dolor por los acontecimientos que acabamos de vivir, asumo la Corona del Reino con pleno sentido de mi responsabilidad ante el pueblo español y de la honrosa obligación que para mí implica el cumplimiento de las leyes y el respeto de una tradición centenaria que ahora coinciden en el Trono.”

Vaya por delante antes de profundizar en ello que a mí, con mi modo transversal de entender el mundo y la vida, me resulta indiferente la concepción monárquica del Estado español o la nostalgia republicana que algunos exudan. Mantener a una familia real o a un séquito presidencial republicano tanto se me da. Ni siquiera el carácter hereditario de uno o elegible del otro me conmueven, entre otras cosas porque nada me garantiza que el resultado de una elección nos proporcione un ¿dirigente? No, tan solo un símbolo de ¿unidad? Es ciertamente dudoso.

El “dolor por los acontecimientos” recientemente vividos no era sino la muerte del dictador. Seguía así: “Como Rey de España, título que me confieren la tradición histórica, las Leyes Fundamentales del Reino y el mandato legítimo de los españoles, me honro en dirigiros el primer mensaje de la Corona que brota de lo más profundo de mi corazón.” Por si alguien lo desconoce – los más jóvenes que no hayan tenido oportunidad de estudiarlo – las Leyes Fundamentales del Reino eran el conjunto de normas para-constitucionales dictadas por Franco y sancionadas por las Cortes de una eufemísticamente denominada “democracia orgánica”.

En un momento determinado, el Rey elevó el tono, marcó un enfático

Busto de Juan Carlos I de España

Juan Carlos I de España

acento y dijo: “¡Que nadie espere una ventaja o un privilegio!” y todos nos llenamos de gozo al escuchar tan esperanzador mensaje.

Claro, si comienzo a deshojar las fistulosas hojas de mi bulbo raquídeo no puedo por menos que encontrarme con este acontecimiento que aparece en su superficie antes de desenterrar a los muertos y revivir una guerra civil que solo los mayores de ochenta años pueden recordar. Y ¿con qué nos encontramos treinta y seis años después? Con que de eliminación de ventajas o privilegios, nada de nada. El término privilegio, que como todos saben bien deriva del latín “privilegium”, ley privada, consiste en la exención de una obligación o ventaja exclusiva o especial que goza alguien por concesión de un superior o por determinada circunstancia propia.

Ni cortos ni perezosos los políticos del momento – de aquél momento 36 años ha – se afanan en construir una democracia ahíta de privilegios y prebendas para la clase política. El gobierno se reserva la potestad de nombrar al Fiscal General del Estado, las Cortes la de nombrar a los miembros del Consejo General del Poder Judicial, del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo. Y con toda desfachatez, ante unos jóvenes españoles ávidos de libertades y democracia, se inventan el “privilegio” del aforamiento. Según el Diccionario de la RAE, una de las acepciones del sustantivo fuero es la competencia jurisdiccional especial que corresponde a ciertas personas por razón de su cargo: Fuero parlamentario.

Es necesario analizarlo con detenimiento. Si es el poder institucional, en sus diversas manifestaciones, el que tiene la potestad de decidir sobre el Ministerio Fiscal y sobre las altas jerarquías jurisdiccionales y luego decide que los aforados – los titulares del “fuero parlamentario” – solo pueden ser juzgados por aquellos Tribunales cuyos componentes han sido nombrados por ellos mismos. ¿No es tanto como decir?: a los nuestros solo los juzgan los nuestros.

Mas adelante dijo: “La justicia es el supuesto para la libertad con dignidad, con prosperidad y con grandeza. Insistamos en la construcción de un orden justo, un orden donde tanto la actividad pública como la privada se hallen bajo la salvaguardia jurisdiccional.

Dicho esto, las fuerzas políticas del momento gestan un “privilegiado” sistema de cobertura y previsión social exclusivo para “los nuestros”, para esos que solo serán juzgados por “los nuestros”, permitiendo que tan solo con siete años de permanencia en las instituciones se garanticen una pensión vitalicia con la mejor base reguladora posible y ningún partido, ni de la derecha ni de la izquierda, manifestó su más mínimo desacuerdo, antes al contrario lo apoyaron con un silencio mediático que pone en evidencia las más denigrantes vergüenzas ajenas.

Con la entrada de una nueva clase política regeneradora en la Asamblea y en el Ayuntamiento de Madrid se siguen poniendo en evidencia “privilegios” que la incipiente corona negó treinta y seis años atrás y algo me hace pensar que pronto se van a poner en evidencia en el nuevo Parlamento, en trance de constitución, tras el reciente proceso electoral que se ha hecho coincidir con el aniversario de la muerte del dictador y con el de dos días antes de que D. Juan Carlos I asumiera la Corona del Reino.

¿Qué hacemos con “la memoria histórica viva” y con el discurso del Rey?

Joel Heraklión Silesio.

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POLLYANNA

A mi amigo y admirado bloguero, coautor de sustanciosas entradas en  Destructopía dual, Julio Lleonart, le ha faltado tiempo para publicar la siguiente: “Análisis frío y divulgativo de las elecciones autonómicas catalanas de 2010” y en ella advierte: Que nadie espere en esta entrada un análisis de los resultados de UPyD, no me corresponde a mí hacerlo. Desconozco demasiado cómo se ha llevado la campaña, los medios y el objetivo esperado como para poder hacer un análisis serio y fiable.”

Vale la pena leerla y no le falta razón al esgrimir tal prevención, yo también me declaro ígnaro de cuales han sido los medios, el objetivo marcado y la gestión de la campaña, pero tales datos serían necesarios tan solo para poder realizar una valoración de los resultados obtenidos con respecto a las expectativas creadas, para evaluar el éxito o el fracaso, para sancionar la gestión, etc. para lo cual me reitero incompetente, totalmente incapaz, o incapacitado, como se quiera. Pero sí creo que es posible elucubrar al respecto, “sine iudicii animus”, para tratar al menos de realizar las oportunas reflexiones y obtener las posibles consecuencias, no de los resultados de las elecciones catalanas en general, sino de los resultados concretos de UPyD en particular, y no me voy a privar de ello.

Toda historia tiene un principio y todavía se está escribiendo el principio de la historia de UPyD. Esta formación política consiguió, habida cuenta de lo caro en votos que resultó, un satisfactorio escaño en las elecciones generales de 2008, otro en las elecciones al Parlamento vasco y otro en las del Parlamento europeo, estos dos últimos en 2009. Alguien pudo pensar que este goteo, por escaso que parezca, podría mantenerse en las recién terminadas autonómicas de Cataluña, pero quien así lo haya augurado no se pregona precisamente de buen oráculo, porque olvida – o ignora – que todavía se está construyendo la historia de UPyD. Sencillamente está jugando a la “gallinita ciega”, a ver si por suerte me topo con algún escaño en el camino, y este –permítaseme la pertinacia – no es el camino.

Los resultados son los que han sido, 5.293 votos en toda Cataluña, y eso ya es un dato, es una realidad de la que partir y supone tanto como poder dejar de seguir jugando a la “gallinita ciega”, como sucederá igualmente en mayo de 2011, en las elecciones autonómicas y municipales del resto de España, del resto de España insisto, porque si ya se han celebrado las del País Vasco y las de Cataluña, que son dos partes diferentes de España cada una, faltan las del resto.

Después de aquellos ya próximos comicios UPyD tendrá ya un suelo, un suelo electoral puntualmente evaluado para cada uno de los territorios donde concurra, ya sea en los distintos gobiernos autonómicos o en los posibles ayuntamientos donde se presente y será entonces cuando comenzará de verdad a escribir su historia, contará ya con los precedentes imprescindibles para poder “hacer camino al andar”. UPyD está en su Km. 0 y tiene aún todo por recorrer y ha de comenzar a prepararse para los maratones que tiene por delante, tiene que preparar sus medios, sus estrategias y sobre todo tiene que preparar a sus atletas, a los que han de protagonizar esos maratones para lo que han de estar suficientemente formados y gozar del necesario “fondo” para llegar, cual Filípides griego, hasta la meta.

No hay ninguna razón para ser pesimistas, antes al contrario hay que ser realistas y, si me apuran, optimistas. Hay que dejar de jugar a la “gallinita ciega” y elegir el juego de Pollyanna, el que le enseñó su padre cuando residía con él en misiones en aquel día en que, esperando una remesa de regalos para los niños pobres entre los que se encontraba ella, y deseando fervientemente una muñeca, le enviaron un par de muletas. Pollyanna ante la decepción se turbó y cayó en melancolía y fue entonces cuando su venerable padre le enseñó el juego del “alegrarse”. ¿De qué puedo alegrarme padre – inquirió la niña – si yo no necesito unas muletas? A lo que su sabio progenitor le contestó: “Precisamente de eso hija, de que no las necesitas”.

Voy a prescindir de los 5.293 votos que ha obtenido UPyD en estos comicios, pero voy a plantear el escenario que ha quedado a la vista tras ellos, sin entrar en valoraciones de quién ha perdido o quién ha ganado, no me interesa a estos efectos.

El PSC-PSOE ha obtenido algo más de 570.000 votos; el PP 384.000 y algún pico (podemos redondear a miles sin que desvirtuemos el análisis); C,s 105.000; nulos 21.000; en blanco 92.000; (con respecto a estos dos últimos datos reitero el análisis del blog de Julio Lleonart); y por último una abstención de 2.095.000 votantes. El total de personas que no han votado opciones nacionalistas asciende a casi 3.270.000. Como no está suficientemente esclarecida, al menos para mí, la línea ideológica de las demás formaciones no consideradas aquí no puedo situarlas desde el prisma identitario, pero para que el error no perjudique mis estimaciones voy a considerar que todas ellas tienen un mayor o menor sesgo nacionalista, algunas claramente identitarias, sin ningún sesgo.

Juguemos a Pollyanna: si de 5.230.000 ciudadanos de Cataluña con derecho a voto, al menos 3.270.000 electores no han votado nacionalista para que el lector no tenga necesidad de sacar la calculadora le informo de que yo ya lo he hecho y esto supone que el 62’52 % del voto en Cataluña, es, como poco, no identitario. ¿Hay o no hay “tajo” donde afanarse? ¿Es o no es un auténtico maratón lo que queda pendiente? ¿De qué podemos “alegrarnos”? Precisamente de eso, de todo lo que le queda por hacer a UPyD, de que hay mucho por lo que trabajar y de que tiene por ello que seguir trabajando, trabajando duro, sin descanso pero sin desmayo.

A mi me sigue divirtiendo jugar al juego de Pollyanna.

Pollyanna es una novela de Eleanor H. Porter publicada en el año 1913. Cuenta la historia de una niña, hija de misioneros que, al quedar huérfana de padre y madre, es enviada a vivir con su estricta Tía Polly. Educada con optimismo por parte de su padre, usa el juego que éste le enseñó de encontrar el lado bueno de cualquier situación para alegrar la vida de todos los que la rodean.