Comienzo a dudar si tras sesenta años de ejercicio sé algo de Derecho.
Espero seguir sabiendo algo, aunque sólo sea de Justicia.
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CUATRO ESTACIONES
PRIMAVERA
Niña de ojos verdes y tristes que en tu niebla escondes
dime porqué lloras, ¿por el mundo raro que existe?
dime porqué lamentas tu vida y estás tan triste
¡ojos de mil colores! no sufro que al cielo implores
Vente niña conmigo, vente ¡ojos de mil colores!
tus ojos me enamoraron en cuanto pude verte
tu tristeza me inundó cuando pude conocerte
vente niña conmigo, vente ¡ojos de mi colores!
El rigor de tu mirada, el rubor de tus mejillas
la frescura en tus labios, han al mundo obnubilado
ven conmigo al futuro, deja el pasado olvidado
si has nacido para vencer ¿porqué tanto te humillas?
Vente niña conmigo vente ¡ojos de mil colores!
conserva tu alma limpia que nadie la pueda manchar
sal de tu foso temprano, vente conmigo a escapar
vente niña conmigo, no sufro que al cielo implores
Mi amor te ofrezco sincero, no te preocupe mi edad
vengo de un duro fracaso que quebró a mi pesar
es necesario, si algo termina, que vuelva a empezar
haré que nuestro amor traspasar pueda la eternidad

Vente niña conmigo, vente ¡ojos de mil colores!
esa pena que exhibes marcada a fuego en tu frente
quiero súbito borrarla, sacarla de tu mente
vente niña conmigo, vente ¡ojos de mil colores!
VERANO
Mar y arena, cielo y amor, juntos en limpia playa
vivimos libres, solos, únicos, enamorados
destruimos el mundo que nos hubo lastimado
creando futuro, buscando luz donde la haya.
La pasión, la ternura, el fuego, la dicha y frescura
todo aquello que un triste mundo nos quita y nos niega
consiguió crear un edén con luz que al odio ciega
dando frutos que cuidamos con amor y ternura.
Marea viva que el equinoccio de otoño avanza
hacia el verano que el dulce y sereno amor cultiva
tratando de arrasar el bloque de lasca bruñida
hecho con cautela, con celo, lleno de esperanza.
Vaivenes de envidia malsana profanan la orilla
no hay triunfo si de la lucha la necedad es causa
vivimos nuestro profundo amor sin prisa, sin pausa
paso a paso, pié a pié, hora a hora, milla a milla.

Mar y arena, cielo y amor, juntos en limpia playa
nos esperaban en cada momento de libertad
acunaban y mecían aquel amor de verdad
protegiéndolo de ataques de nociva calaña.

Tiempo lejano y feliz en el que floreció el huerto
tiempo de paz y respeto, creando un bello jardín
con dos flores muy bellas, él un clavel, ella un jazmín
regados con tacto y cariño, con todo denuedo.
Mar y arena, cielo y amor, juntos en limpia playa
vivimos libres, solos, únicos, enamorados
destruimos el mundo que nos hubo lastimado
creando futuro, buscando luz donde la haya.
OTOÑO

Torbellino de emociones que nuestra paz invade
galopando desbocado, arrollando enloquecido
pretendes construir y dañas un amor destruido,
el odio, la envidia, el egoísmo, el todo vale.
Pusiste en jaque la paz, agotaste mi paciencia
quebraste mi equilibrio, mi bonanza diste al traste
tu ceguera y ambición consiguió que me ofuscase
y tu enconada lucha debilitó mi conciencia.

Al no ganar la batalla en la guerra no cesaste
turbulencias, acicates, mal tono, interferencias
enfados, zancadillas, fuego amigo, represalias
demasiado tiempo duraron, nunca te cansaste.
Las heridas quedan, aunque cicatricen y sanen
mi conciencia está tranquila y permanece impoluta
guardo el ánimo sereno sin variar la conducta
dicen que el tiempo asienta lo que los vientos levanten.
Pero mi ángel me esperaba con bálsamo e incienso
limpiando mis heridas, arropándome en su pecho
sufriendo mi desdicha por lo que no había hecho
mis sentimientos se estimulan siempre que lo pienso.
Suerte tuve al tener un barco esperando en el puerto
conociendo que él me acompañará en todos mis viajes
siempre atento, vigilante, impidiendo el abordaje
bogando firme, librándome de un destino incierto.
INVIERNO
Perfumadas flores de otoño que envuelven mi invierno
conservando su dulce aroma y su intenso resplandor
marchitada su raíz, manteniendo el fragante olor
venciendo primaveras y estíos de duro averno.
Ocultando sus orígenes ¡todos lo ignoraban!
guardé en arcano secreto aquel amor tan hermoso
crucé resuelto el abismo con paso silencioso
viviendo en el exilio de una calle abandonada.
El pasado dejé atrás aparcado y entristecido
por un turbulento ensueño del que mi alma despertó
lamentos, tristezas, rencores, mi ausencia propició
jamás podré perdonarme los yerros cometidos.
Juventud inexperta, olvidada, imberbe e inocente
que vives queriendo renovarlo todo sin sentido
sin saber que antes otros tampoco lo han conseguido
rechazas lo heredado por creerlo diferente
En realidad el pasado a menudo se repite
avanzando paso a paso, sin dejarnos conseguir
aquello que añoramos y queremos perseguir
sintiéndonos fracasados al fallar cada envite.

Perfumadas flores de otoño que envuelven mi invierno
abrazándome con ternura, ofrendando su calor
derraman mullido lecho donde reposa mi amor
venciendo primaveras y estíos de duro averno.
Justo Coll Villanueva. Abril 2025
CUARENTA
Por supuesto que estoy viviendo
Mi historia de amor con mi mujer
Ella cumple hoy sesenta y dos
Yo voy camino de ochenta y tres.
Cuarenta ya que lo vivimos
Cuarenta que lo soportamos
Sin una crisis entre nosotros
Con gran paciencia remontamos.
Incomprensión, celos, temores
Entre los dos nunca anidaron
Juntos luchamos y vencimos
Las ponzoñas que nos lanzaron.
Viviendo el día, cada día
Cuán raudo pasa cada año
Cuán fácil la vida sería
Sin soportar cruel desengaño.
Salimos, vivimos, entramos
Viajamos por mundos extraños
Culturas de seres mundanos
Únicos, libres, ermitaños.
Conociendo mundo vivimos
Conociendo mundo andamos
Huyendo a veces de ese dolor
Que sufre alguien que es muy amado.

Ese Mundo que es muy nuestro
Ese mundo a veces hermoso
Ese mundo tan clamoroso
Ese mundo a veces siniestro.
Ese mundo que nos rodea
Que nos confunde, nos embarga
Que hace que de él me olvide
Hoy olvidé homenajearla.
Alboraya, 9 de marzo de 2025.
Mirando el bosque
Degeneración democrática
DEFENSA DE LA TAUROMAQUIA

La empresa Nautalia Viajes S.L. gestora de la Plaza de Toros de Valencia en 2025 ha visto invadida su libertad de Empresa (Derecho constitucional) porque ha publicado su vídeo de presentación de la Feria de Fallas 2025 en youtube y se lo han bloqueado.
¡Vergüenza debería darles a los responsables de youtube!
https://videos.toromedia.com/w/ePSRS8KQigWwJS8LN9ifU5
MIS VENTANAS
El aire de mis ventanas
que tanto quiere mi viento
me filtra olores que siento,
perfumando la mañana.
Niñez, que asoma un instante
con sopor de adolescente
de juventud displicente
de madurez anhelante.
Quisiera parar el tiempo,
revisarlo,
suprimir aquel momento,
tan aciago.
El aire de mis ventanas
que tanto quiere este viento
viendo las flores del tiempo
que blanquearon mis canas.

Niñez que asoma y repite
errores inevitables
estancias inhabitables
miasmas de aquel pupitre
¡Cuánto esperas la madurez!
Tanto, cuanto la deseas.
Tanto que te desespera
estar lejos de la vejez.
Y hoy, final de mi era,
¿repasando?
Debo eludir tanta espera
anhelando.
El aire de mis ventanas,
que tanto quiere mi viento
viendo las flores del tiempo
que blanquearon mis canas.
Madurez endurecida
reposo de anciano saber
riqueza para no perder
lucro de toda una vida
Eres mi mejor tesoro
acumulado.
Ese, y el amor que adoro,
enamorado.
El aire de mis ventanas,
que tanto quiere mi viento
me filtra olores que siento,
al despertar la mañana.
DISFORIAS GALILEANAS
«La obra maestra de la injusticia es parecer justo sin serlo.» Platón (427 AC-347 AC)
Parece que hay una parte del género humano que permanece en el tiempo, han existido siempre, desde la antigüedad, como si no hubieran fenecido. Son los que sufren lo que yo defino como “disforias galileanas”.
Víctimas de esta humanidad inhumana fueron Hipatia de Alejandría y Sócrates en la antigüedad, más adelante Giordano Bruno y Galileo Galilei, el más famoso, y los más próximos a la actualidad, Miguel Servet y Mahama Gandhi. En todos ellos encontramos un distintivo común que los convirtió en objeto de persecución y aniquilamiento: su contribución a la ciencia y al pensamiento, costándole la vida a alguno de ellos.
Ha habido otras muchas víctimas de disforia popular en el tiempo, pero por otras razones, religiosas, políticas, ideológicas que nada tienen que ver con la ciencia y el intelecto, así Jesús de Nazaret, Juana de Arco, Julio Cesar, John F, Kennedy y tantísimos otros mártires de toda clase de ideologías y creencias, pero éstos no son objeto de este análisis.
Ahora me referiré al presente más inmediato, a la era de la tecnología, de lo digital, de internet y sus recién nacidas redes sociales.
- Primero fue el teléfono móvil que “afectaba al cerebro” cuando hablabas con él.
- Luego fueron las antenas de telefonía, que “provocaban cáncer”.
- Le siguieron las “chem trails” o estelas de vapor de agua de los aviones a reacción que difundían partículas nocivas, controlaban la climatología y las tormentas.
- Más delante el 4G, seguida del 5G, “nocivas” como ninguna.
- La Agenda 2030, “no tendrás nada pero serás feliz”, sentencia que no aparece en ninguno de sus 17 ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible).
- Y ahora, como quién no quiere la cosa, la AI, o Inteligencia Artificial, que “destruirá al ser humano para sustituirlo”.
Lo comentaba hace poco tiempo con un buen amigo mío, culto y de pensamiento crítico, muy preocupado por eso que se ha dado en llamar la “conspiranoia” del momento: Sólo se teme a lo desconocido.
Los PENSAMIENTOS de Josejazz.
A Sánchez se le puede aplicar esta frase de Miguel Cabanellas: «Ustedes no saben lo que han hecho porque no le conocen como yo (…) Si ustedes le dan España, va a creerse que es suya y no dejará que nadie lo sustituya en la guerra o después de ella, hasta su muerte». Hablaba del dictador Francisco Franco.
PRIMERA FERMATA
PRIMERA FERMATA(1)
El tiempo, ese desconocido secular en el que involuntariamente inmersos desarrollamos toda nuestra vida sin acabar de percatarnos de ello es, a veces, un quebrado camino por el que nos zaleamos desde nuestro origen, a veces, una sinfonía en la que flotamos suspendidos en onírica ensoñación.
Empero tanto si andamos el pedregoso camino, como si sobrevolamos la dulce melodía, es imprescindible el calderón, la fermata o la corona; en suma, la parada, el descanso, la tregua. Todo el mundo debería tener la oportunidad de hacerlo, de retener el curso de la vida sin pararse, de interrumpir el compás sin quebrar la armonía. Eso han sido para mí los viajes que he tenido la dicha de poder realizar en mi vida, no importa dónde, no importa cuándo, pero viajar es necesario para todo aquel que desee convertir su trayecto vital en algo que tenga sentido.
Hoy, nochebuena de dos mil veintitrés, comienza el relato de mi primera parada, mi primer calderón en el que trascendí las fronteras de mi país, porque es ésto y no otra cosa el acto de viajar, salir de nuestro entorno social y cultural, salir del territorio. Si la escapada es por el interior, el viaje no pasa de excursión.
PARÍS 1963
Paso del Ecuador de los alumnos de la Facultad de Derecho de Valencia año en que, según la normativa de la época, alcanzaría mi mayoría de edad: veintiuno.
Lo primero era la propuesta a mis padres que accedieron sin vacilaciones, lo segundo organizar mi cabeza y mi trayecto. Gestioné el pasaporte porque España estaba a la sazón muy lejos de integrarse en la Comunidad Europea y Paco Noguera, un primo hermano de mi madre, me recomendó el uso de Traveler’s checks, unos bonos de viaje especialmente diseñados en dólares USA, que eran reconocidos en casi todo el mundo. Fuimos al Banco donde él trabajaba y me subió hasta el despacho del director para presentarme como cliente. Escena: yo era estudiante de Derecho, sin economía propia, dependiente total de mis padres, ambos trabajadores de la incipiente clase media de la década prodigiosa y cuando el director me preguntó la cantidad, en pesetas, que iba a adquirir su cara mostró la fiel imagen de su pensamiento. No recuerdo la cantidad pero ciertamente no requería la intervención de tan “alto cargo”.
La organización del viaje ofrecía la posibilidad de llegar los últimos días hasta Londres y solo unos pocos contratamos aquella opción. La salida, en autocar, fue triunfal, desde la calle de Játiva frente al Instituto Luis Vives todos cargados con más ilusión que equipaje. No recuerdo haber hecho noche por el camino, pero supongo que debimos hacerlo porque las carreteras no eran precisamente autopistas. Sí recuerdo una parada técnica en Lyón para comer, una especie de bar de carretera en que tan solo nos pudieron servir enormes bandejas de espagueti con queso rayado como plato único. Nos atiborramos.
Llegada a París, ya anochecido, la Torre Eiffel espléndidamente iluminada, mientras todo el autocar comenzó a cantar al unisono el pasodoble “Valencia” del Maestro Padilla.
Recorrí los Campos Elíseos, fotografié el Arco de Triunfo, visité Los Inválidos, con la tumba de Napoleón, el Gran Teatro de la Ópera, en el que me estrené como espectador de “Rigoleto” y donde me aficioné al género, Montmartre, Sacré Coeur, Moulin Rouge, con mi primer espectáculo de chicas en topless, y el Moulin de La Galette. Todo un baño de cultura.
Por el Sena, crucé a L’ile de la Cité, y oí misa en Nôtre Dame. Un sacristán se me acercó y me ofreció subir al altar para ayudar al sacerdote en el oficio. Me vi inexplicablemente sorprendido, un español en la Francia protestante, ayudando a una misa católica en la Catedral más importante de París. Rechacé, no sin un incontenible rubor, la propuesta.
LONDRES
Mientras algunos compañeros permanecieron en París, donde los recogeríamos a la vuelta, los privilegiados que contratamos la excursión opcional fuimos trasladados hasta la costa del Mar del Norte, Calais, donde embarcamos en un Ferri para cruzar el Canal de la Mancha hasta Dover. Recuerdo que el trayecto fue nocturno, llegando a la costa británica con las primeras luces del alba. Allí tuvimos que buscar la Estación Ferroviaria y acceder a un tren, un tanto cutre desde la perspectiva actual, que nos llevó hasta Londres. Casi no habíamos dormido en el Ferri y todos caímos de bruces sobre una especie de mesa que había entre los asientos del vagón. Habíamos depositado el equipaje de mano sobre los estantes que habían en la parte superior sobre nuestras cabezas y en algún punto, de algún lugar, de algún sitio una de aquellas maletas cayó sobre la cabeza del pasajero, aparentemente inglés, que viajaba en el mismo departamento que ocupábamos nosotros. El ruido y su grito hizo que todos levantáramos la cabeza, saliéramos momentáneamente del sopor y sin mediar palabra nos miramos unos a otros sin terminar de entender lo que acababa de pasar. Seguimos durmiendo hasta llegar a Londres.
Hotel de bonita fachada en Lexham Gardens, donde coincidimos con un grupo de chicas italianas, estudiantes como nosotros, con las que fue fácil entablar conversación y pronto nos preguntaron por el régimen político de Franco. Parece que, desde el exterior, esa era la máxima curiosidad que despertaba España.
Cada habitación era compartida por dos de nosotros, y yo lo hice con mi ilustre compañero Jesús Barrachina Luna, de la saga de los célebres Establecimientos Barrachina, de la Plaza del Caudillo (hoy del Ayuntamiento), presidente perpetuo de la Comisión Fallera de la calle Convento Jerusalén, popular empresario restaurador valenciano, ligado al Valencia Club de Fútbol y que hace algunos años nos dejó.
Picadilly Circus, Madame Tussaud, el Támesis, el Parlamento y el Big Ben, y creo que el mejor episodio fue ver una ceremonia de cambio de guardia en Buckingham Palace. Todo un espectáculo.
En uno de aquellos paseos por las calles londinenses, el grupo de amigos tuvo la genialidad de proponer entre ellos esconderse en algún portal o establecimiento, de tal manera que quedé aislado, sin saber inglés, y quizá con la desafortunada broma de ver si era capaz de desenvolverme solo. En un bolsillo de mi chaqueta llevaba una tarjeta del Hotel cuyo nombre recuerdo especialmente por este episodio. Paré un taxi, intenté pronunciar la dirección, varias veces, Lexham Gardens, Lexham Gardens… pero tras varios intentos infructuosos decidí enseñarle la tarjeta. Llegué al hotel y estuve esperando poder gozar de sus caras al verme sentado en la entrada y ver que había llegado sin problemas y antes que ellos. No dije absolutamente nada y me comporté como si nada hubiera pasado, lo que les dejó todavía más atónitos.
El retorno hasta Valencia carece de episodios destacables.
Un saludo, amigo lector.
FIN de la PRIMERA FERMATA
1.- FERMATA, también conocida como corona o calderón, en notación musical es un signo que indica un punto de reposo, suspendiendo momentáneamente el compás y alargando la duración de las figuras musicales a las que afecta.



