Archivo de la categoría: nacionalismo
De antifascistas y locos (todos tenemos un poco) – distopías diarreicas.
Sobre estúpidos e ignorantes https://www.zendalibros.com/perez-reverte-sobre-estupidos-e-ignorantes/
OLE y los trampantojos
“Encomendándose de todo corazón a su señora Dulcinea, pidiéndole que en tal trance le socorriese, bien cubierto de su rodela, con la lanza en ristre, arremetió a todo el galope de Rocinante, y embistió con el primer molino que estaba delante; y dándole una lanzada en el aspa, la volvió el viento con tanta furia, que hizo la lanza pedazos, llevándose tras sí al caballo y al caballero, que fue rodando muy maltrecho por el campo.”
Si Platón hubiera vivido en el s. XXI nos hubiera hablado del trampantojo de la caverna, en lugar del mito, dado que la realidad social que vivimos se nos presenta en su totalidad como un gran trampantojo por medio del cual un enorme colectivo de ciudadanos, encadenados de cuello y piernas casi desde su nacimiento por un engranaje mediático-político que sobrepasa a cualquier pretendido cambio de poder o devenir ideológico, generalmente conocido como “stablishment” pero que el filósofo griego calificó como “farsantes prestigiosos”, proyecta sobre el fondo de nuestras conciencias imágenes que son reflejo ensombrecido de lo que éstos pretenden que confundamos con una realidad que dista mucho de ser la que nos ofrecen.
La existencia de aquellos dos mundos, el sensible – de las apariencias – y el verdadero – de las ideas – es perceptible a cualquiera que se proponga cultivar un tanto de perspicacia y dar un repaso al panorama socio-político en que nos estamos desenrollando, que no desarrollando.
A poco que estemos dispuestos a pararnos a pensar sobre esta realidad, que no verdad, social en la que nos desenvolvemos, podremos comprobar que el trampantojo de la caverna de Platón está hoy más alejado que nunca de tratarse de un mito.
Si queremos seguir refrescando la continuidad del relato de “La República” veremos que alguien que proviene del mundo de las verdaderas ideas, trata de conseguir la liberación de aquellos que permanecen en el interior del de las sombras y el adoctrinamiento.
En España este intento está siendo llevado a cabo en los últimos años por un nutrido grupo de ilustrados que parece haber quedado postergado al más ruin de los ostracismos, aquellos que tras la denominación de “Campaña OLE, Otra Ley Electoral” vienen afanosa e incansablemente laborando por conseguir que esa inmensa mayoría de ciudadanos que creen vivir una realidad, dejen de ver sus sombras.

A algunos de los que permanecíamos en el interior del mundo de las sensaciones y de las sombras nos deslumbró la luz que este conjunto de personas, de ciudadanos, nos mostró en sus innumerables intentos de hacernos llegar al mundo de las ideas. Platón no se equivocó cuando afirmó que esta labor, esa escapada al exterior de la caverna que simboliza la transición hacia el mundo real, el acceso a un nivel superior de conocimiento era labor de los sabios, de los ilustrados, de los “aristos”. En esta realidad nuestra hemos podido disponer de la iluminación y magisterio de Lorenzo Abadía.
Pero este intento, se nos advierte por el griego, viene acompañado por un camino complicado. Conseguir llegar a este mundo real (verdad) es difícil ya que representa el paso de lo sensible a lo inteligible. Lo sucedido en los últimos tiempos en España no hace más que adverar lo atinado del análisis de Platón. Pero ¿qué tiene de malo saber la verdad que a tan pocos interesa conocer? Nada en absoluto, salvo que le puede llevar a uno a darse cuenta de que vive engañado y ponerle en la tesitura de decidir si quiere seguir estándolo o no. Es triste, pero es así.
Es cierto. Está siendo un verdadero intento platónico en el más puro sentido alegórico del término, está siendo el viaje a Ítaca de Kavafis, o el de Fernán-Gómez, aninguna parte.

Platón ya advirtió que el regreso al mundo de las sombras de los que habían sido deslumbrados por la luz, con la ayuda de los hombres sabios, el retorno a la caverna de los que han visto el sol y alcanzado la verdad, no echarán de menos su vida anterior ni los honores disfrutados, pero si pasan de la luz a la oscuridad tardarán en acostumbrarse a la penumbra y los que todavía permanecen en las sombras creerán que salir a la luz conlleva que se estropeen los ojos por cuanto no merece la pena la ascensión.
El alumbrado que ha salido de las tinieblas debe ayudar a sus compatriotas. Las tinieblas representan una existencia en la que sólo se concede valor a lo sensible. En el ámbito social y político las tinieblas representan la manipulación de la opinión pública, que se basa en la persuasión mediante lo aparente y no mediante lo real, que es más difícil de comprender.
Pues bien, ¿Hasta qué punto toda esta metáfora ha cobrado carta de naturaleza en la campaña OLE? Pues hasta el punto de que en un desmesurado afán de ayudar a los menguados a ver la luz e intentar hacerlos salir de su trampantojo, se inicia el cervantino mito de la lucha contra los “molinos de viento” y, a sabiendas de que en realidad se trata de molinos, no se duda en arremeter, lanza en ristre, a todo el galope de Rocinante contra el primer molino que estaba delante, y después a otro, y luego a más sin considerar tan siquiera el riesgo de que de repente “dándole una lanzada en el aspa, la volvió el viento con tanta furia, que hizo la lanza pedazos, llevándose tras sí al caballo y al caballero, que fue rodando muy maltrecho por el campo.”
Y es que en esta ocasión son en realidad gigantes y no molinos de viento.
Justo Coll Villanueva.
Gustavo Bueno a cuatro años de su muerte
Enlazado desde Miércoles, 02/Sep/2020 Lino Camprubí El Mundo
Ayer, 1 de septiembre, Gustavo Bueno hubiera cumplido 96 años. Me pide Fernando Palmero una semblanza del filósofo a cuatro años de su fallecimiento. Agradezco la oportunidad de recordar a mi muy querido abuelo, maestro y amigo. Como ciudadano interesado en las ideas filosóficas que organizan, lo queramos o no, nuestras interpretaciones y reinterpretaciones del mundo que nos rodea, acepto muy honrado el reto de valorar el lugar de la filosofía de Gustavo Bueno a fecha de 2020.
Pero cuatro años no son suficientes. Sirven, eso sí, para constatar que la obra de Bueno sigue viva tanto explícitamente como implícitamente en ámbitos muy diversos. Explícitamente, desde algún que otro monográfico dedicado a su filosofía a innumerables menciones en artículos académicos y periodísticos, pasando por intentos de apropiación política de uno u otro signo. Y luego están los interminables (y a veces fructíferos) debates en las arenas de Facebook, Twitter y Youtube.

La presencia implícita de la filosofía de Bueno se percibe por su parte en la importante influencia cultural de varias de sus ideas y distinciones teóricas (pese a que quienes las usan a menudo no nombren su procedencia).
A pesar de todo esto, quien haya leído con calma algunos de los libros más complejos y ricos de Bueno no podrá evitar la sensación de que la presencia de su filosofía es a menudo superficial y no hace justicia al verdadero alcance intelectual de sus ideas.
La verdad y coherencia de una obra filosófica están lejos de ser los únicos factores que explican su difusión y popularidad social; condicionantes sociológicos que el autor podrá tratar de aprovechar, pero nunca logrará controlar, juegan también un papel decisivo. Aquí entran, entre otras variables, las modas culturales y académicas del momento, los posicionamientos políticos en un tablero usualmente polarizado y, en el caso de un maestro de tantas generaciones, los discípulos y su capacidad de engranar (o no) con importantes medios de difusión cultural.
Los discípulos de Gustavo Bueno suelen ser conocidos como buenistas. Pero su heterogeneidad formativa, social, ideológica y filosófica hace sencillamente imposible tomarlos como un todo uniforme.
Hace falta una teoría del follower y su relación con el influencer. En nuestro caso, a algunos les atrae el Gustavo Bueno más mediático y polemista o el chispeante erudito. A otros alguna teoría concreta (a menudo reducida a cliché ideológico) que pueda otorgar una aureola filosófica a su cosmovisión previa sin exigir mayores indagaciones.
Que conste que el Gustavo Bueno más militante no tenía ningún problema con este uso pragmático de su pensamiento, al menos mientras estuviera al servicio de una causa por la que, en un momento dado, él creyera que merecía la pena, como Sócrates, bajar a la plaza pública y mancharse de barro.
Tres ejemplos. En las décadas de los 60 y 70 Bueno fue compañero de viaje del combativo Partido Comunista español, pese a importantes divergencias en sus concepciones sobre el Estado, la economía o la naturaleza. En sus célebres participaciones en programas de televisión de los años 70 y 80 se alineaba a menudo con cientifistas agnósticos frente a sacerdotes y curanderos, sin necesidad de airear demasiado la ontología de su ateísmo esencial ni su teoría de las ciencias como cierres categoriales. Ya entrado el nuevo milenio, su defensa razonada de la unidad de España frente a amenazas internas y externas le granjeó tantos enemigos como lectores de ocasión. Se habló de un «giro a la derecha», a pesar de que Bueno trituró el dualismo izquierda/derecha en dos libros que cada día ganan en actualidad.
Aún así, las doctrinas filosóficas en general, y las de Bueno en particular, adquieren su verdadero peso en tanto forman parte de un sistema lo más coherente posible. Gustavo Bueno tenía opiniones, como todo el mundo, pero procuraba fundamentarlas lo más posible en teorías filosóficas sustentadas en las ciencias y otros saberes prácticos.
Bueno llamó «materialismo filosófico» a su sistema de pensamiento. Ese rótulo tiene al menos dos siglos de antigüedad y fue de uso común entre los marxistas de Lenin en adelante, aunque Bueno lo adoptó en los 70 precisamente para distanciarse del materialismo soviético (que aunaba el materialismo histórico de Marx y el materialismo dialéctico de Engels).
Para evitar esa generalidad, en sus últimos años Bueno acuñó el rótulo más específico «materialismo discontinuista». En su sentido filosófico, el materialismo suele identificarse con el monismo reduccionista. Sin embargo, el materialismo de Bueno se opone tanto al dualismo espiritualista como al monismo materialista. Siguiendo una tradición potente pero a veces olvidada, se trata de un materialismo inclusivo extremadamente rico y fecundo. Con sus característicos rigor lógico y dominio de la historia de la filosofía, Bueno fue extendiendo este sistema a campos como la antropología, la teoría política o la bioética, entre otros.
Llegamos con esto a los lectores más sistemáticos de Gustavo Bueno. Afortunadamente, entre los continuadores, críticos y enmendadores de la obra filosófica de Bueno hay diversas interpretaciones. Ni siquiera la Fundación que lleva su nombre, y que tanto ha hecho por difundir su obra, quiere ni puede marcar la línea oficial de interpretación, si es que algo así tuviera sentido. Como toda escuela filosófica que en la historia haya sido, el materialismo discontinuista o se basa en el debate crítico y la revisión o cae en el dogmatismo.
Los criterios para determinar qué formulación del sistema del materialismo discontinuista es la más sólida los marca la discusión misma. Para ello hay que reanudar los cabos que inevitablemente dejó sueltos el propio Bueno, aunque ello exija cortar algún que otro nudo gordiano. Hay, además, que actualizar su filosofía manteniendo el interés por la realidad cambiante que siempre mantuvo el maestro. Y, sobre todo, hay que medir sus teorías con teorías alternativas en los grandes debates filosóficos nacionales e internacionales que se desarrollan en la actualidad. Y para eso hacen falta más de cuatro años.
Lino Camprubí es escritor y profesor de Filosofía en la Universidad de Sevilla. Entre otros es autor de Los ingenieros de Franco (Editorial Crítica).
¿Monarquía parlamentaria o República jacobina?
Y TAMBIÉN #OtraLeyElectoral
¿PARA QUÉ NECESITO UN REY?
«Felipe VI es un hombre sereno y formado… …y en mi opinión es el único dique que nos queda frente al disparate y el putiferio en que puede convertirse esto si nos descuidamos un poco más. Se lo dije una vez: es usted un asunto de simple utilidad pública, señor. Que no es poco, tratándose de España. La delgada línea roja. Dije eso y sonrió como suele hacerlo, bondadoso y prudente. Y todavía lo quise más por esa sonrisa.»
Arturo Perez-Reverte.

El «Libre mercadeo» de competencias
Estamos en un momento político en el que resultaría beneficioso recordar a Ortega y Gasset con su España Invertebrada. El nacionalismo había sido y seguía siendo, pues, para Ortega, «particularismo desintegrador.»
En su opinión con las autonomías no se trataba de restablecer situaciones del pasado, sino de rectificar y aprovechar el dinamismo de todas las partes en el futuro común: “no pido la organización de España en grandes regiones por razones de pretérito, sino por razones de futuro” dentro del Estado.
La cuestión de la soberanía para él “significa la voluntad última de una colectividad… la voluntad radical y sin reservas de formar una comunidad de destino histórico… y si hay algunos en Cataluña, o hay muchos, que quieran desjuntarse de España, que quieran escindir la soberanía… es mucho más numeroso el bloque de españoles resueltos a continuar reunidos con los catalanes en todas las salas sagradas de esencial decisión… …por este camino iríamos derechos y rápidos a una catástrofe nacional”.
Es evidente que ese análisis sigue estando vigente cien años después, pero no es menos real la pervivencia de sus consideraciones hacia las responsabilidades de la nación: «Estos defectos son, de nuevo, manifestaciones del particularismo, el madrileñismo y su complementario, el provincialismo. Aquél como expresión de un centralismo que confundía la nación con su centro y se había olvidado de las provincias, auténtica realidad nacional, generando así el peor localismo, el provincianismo».
Tras las transición política, ya tenemos las autonomías que preconizaba Ortega, pero hoy estoy seguro de que se daría cuenta del pacatismo de unos Gobiernos cegatos, que han confundido tristemente los términos y han contribuido en gran medida a la desvertebración de España y al triunfo de las sensibilidades secesionistas, primero cediendo competencias a las autonomías que, como ahora está pasando en Alemania, debiera haber conservado el Estado español y su gobierno, el de la nación española, como son las competencias en Educación, Sanidad y Justicia, y luego vendiendo al mejor postor a los partidos nacionalistas de los cuatro puntos cardinales trozos de España, trozos de SOBERANÍA, a cambio de votos de estabilidad en las distintas poltronas. Adolfo Suarez se negó y le segaron la hierba bajo sus pies, pero Desde Felipe Gonzalez hasta Rajoy, sin saltarnos ninguno por medio, se ha seguido manteniendo el libre «mercadeo» de trozos de soberanía nacional.
Repito una de las brillantes frases de Ortega, en la España invertebrada: » Por este camino iríamos derechos y rápidos a una catastrofe nacional». Ahí vamos.
LA OPACIDAD DE LA PARTIDOCRACIA
La supervivencia de una moneda común de la que hoy dependen los endeudados países del sur, la pretensión socialdemócrata de elevar la utopía de la igualdad -que Hannah Arendt llamó la cuestión social- a materia constituyente en lugar de garantizar la libertad en procura de la prosperidad, la seguridad común o la integración de la inmigración en el acervo de valores y derechos fundamentales que caracteriza la cultura occidental son algunas cuestiones perentorias cuya resolución marcará definitivamente el rumbo secular del continente. Debido a su trascendencia, es preciso que las decisiones se produzcan habiendo intelectualizado el contexto de transformación que ha generado la globalización y definido qué tipo de Unión se persigue; si ha de primar la ciudadanía europea, la libertad de los mercados o la soberanía de los Estados.
Seguir leyendo: http://javaloys.blogspot.com.es/2017/05/la-opacidad-de-la-partidocracia.html?spref=tw
FLORILEGIOS 2016
El amor es la expresión emocional y socializada del sexo, mientras que éste es tan solo la socaliña de la vida para garantizar su propia subsistencia.
La política de hechos consumados: la dinámica más utilizada para llevar a cabo reiterados incumplimientos de normas eludiendo ser sancionado.
Vivir con total consciencia de nuestra capacidad de error nos lleva a estar más seguros de las conclusiones que alcanzamos, tras meditarlas.
No son los deportistas-artistas evasores los que tienen problemas con el fisco, somos el resto de ciudadanos cumplidores los que lo sufrimos.
En política, como en la vida, si tus convicciones son firmes no es excusable renunciar a ellas por alcanzar el poder o mejorar estatus social.
Cuando hallas a tu interlocutor en un nivel cultural inferior y tratas de rebajar el tuyo para no herirlo no te importe ser tú el lastimado.
Cuando la edad avanzada te alcanza corres el riesgo de comprobar que todo lo que no conseguiste fue consecuencia del miedo a no conseguirlo.
Vive cuestionándotelo todo sistemáticamente, te ayudará a despejar dudas, a salir del error y a vivir con la humildad de saberte equivocado.
Como si de la línea del tiempo se tratara, la opinión pública ha invertido la dirección del calificativo peyorativo fascista al de populista.
Acracia: ningún hombre es digno de juzgar a otro ni de disponer de su vida. El juez es un subproducto del poder para su propia subsistencia.
Si no lees tendrás que creer lo que te digan. Si lees aprenderás por ti. Si lees mucho discernirás lo que no necesitas aprender de lo que si.
La irresponsabilidad de quienes ignoran sus propias incapacidades y creen tener las soluciones, les inducen a asumir responsabilidades que sufrimos todos.
Hay personas que nunca tienen tiempo porque administran el que tienen para todo lo que necesitan. Otras simplemente no tienen tiempo de nada.
Mi abuelo, hombre sabio donde los hubiera, siempre decía que el papel era tan sufrido que se dejaba poner lo que fuera. Igual que las RRSS.
Mentir permite al prójimo la libertad de elegir entre creer o caer en la mentira. Engañar envuelve a la víctima anulando su libre albedrío.
Si a mí me halaga ser reconocido por quienes me conocen sin necesidad de darme a conocer ante quienes me desconocen ¿Es inteligencia emocional?
El conflicto es una de las formas más genuinas de la convivencia. Gustavo Bueno «España frente a Europa»
El mundo real, post-paradisíaco, en el que alguien cometió un error y trató de inducir a los demás a incidir en otro análogo para reconciliarse consigo mismo.
Generalizar al emitir una opinión no es otra cosa que asegurarse de cometer múltiples errores y ofender a quienes por lo general no conocemos.
Respetar una opinión – estar dispuesto a admitir que otros la mantengan – no obliga a compartirla. Si la compartes has dejado de respetarla.
La prensa en la mente, como el capital en economía, debe realizar una labor social. Cuando se piensa con el corazón se hierra con la razón.
Cuando a la verdad la consideramos irreverente la travestimos bajo una edulcorante mentira. La socialización de la hipocresía está instalada.
El ecléctico puede llevar la sobrecarga de ser el enemigo común de todas aquellas ideologías cuyos elementos comunes trata de hacer confluir.
No hay titular de derechos que no sea objeto de obligaciones. Los tribunales garantizarán el respeto de aquellos y el cumplimiento de éstas.
Hay un sector seudo populista y cobarde que disimula su españolismo, su condición taurina, su socialismo histórico y aplaude el nacionalismo.
Solo se puede sentir la soledad cuando te hallas rodeado en medio de un tumulto. Cuando estás solo es cuando puedes constatar que eres único.
Ensimismarse mirando el propio reflejo ante el espejo, obstruye nuestra visión. Hay que abstraerse mirando por la ventana la cruda realidad.
Cuando la verdad formal en una sentencia está muy alejada de la verdad material en la realidad, lo de administrar justicia queda en entredicho.
Cuando uno se da mucha importancia, la puede desgastar tanto que corre el riesgo de perderla. Solo conservará la que le otorguen los demás.
En el fondo la verdadera tragedia de la vida está en tener que mantener la sonrisa ante la propia tragedia. Resulta enormemente triste.
Las cuestiones morales implican un conflicto de valores que exige un uso cuidadoso de la razón. La obediencia a otra mente es muy peligrosa.
La función de la RAE con respecto al lenguaje es la de «pulir cera». Darla es misión del vulgo. Las instituciones nunca crearon las lenguas.
Lo que antes fue futuro, hoy es presente y mañana será pasado, pero eso viene sucediendo segundo a segundo. Nada se detiene, todo es fluir.
Hasta que la humanidad no considere lo identitario como un accidente geográfico y no como un rasgo diferenciador no progresará adecuadamente.
Las verdaderas amistades peligrosas son las que mantienen tu amistad mientras sigan creyendo que ellas están por encima de ti, en casi todo.
Eliminar nombres de calles de corte sectario sustituyéndolos por otros, también sectarios pero de signo contrario ¿es o no un contrasentido?
Yo, como taurino de pro convencido y amante de los animales propongo que se le cambie el nombre a “Despeñaperros” por ser vejatorio para ellos.
Hace tiempo que he eliminado la palabra «podemos» de mi léxico personal. Ahora digo: podríamos hacer tal cosa o ir a tal sitio. Salud mental.
Si se tiene clara la abstención ante un posible nuevo gobierno y se afirma públicamente no puedo entender que se espere a la segunda vuelta.
No hay que temer a los fracasos. Casi todos son el germen de los futuros éxitos. El riesgo es consustancial a la vida, es su entorno natural.
La formación de un gobierno en minoría no debería depender del apoyo de los ideológicamente próximos sino del sentido común de los políticos.
Pues yo sigo pensando que el día que se desmantelen las fronteras de todos los países del mundo se acabará con el problema de la inmigración.
Si JM Aznar no resucitó al Montesquieu que remató Felipe, lo del control del poder judicial no era de izquierdas sino de partidos oligarcas.
Todos mis compañeros de partido gozan de mi amistad y simpatía pero no creo en la capacidad de algunos para gestionarlo al margen del nivel.
A los taurinos les pasa con José Tomas lo que a los antitaurinos con la tauromaquia: el sentimentalismo les deforma la realidad, se contagian.
Es preferible resistir a quien no soportas que soportar a quien no resistes. No es cuestión de conceptos sino de actitud ante el incómodo.
Ser libres de tener opinión propia es respetable pero no todas lo son. Hay quien fuerza la realidad para hacer prevalecer la suya sobre otra.
Si mantienes tu criterio ignorando que tu argumento es el más débil estás abocado a ser el perdedor en la dialéctica. Rectifica para vencer.
Mantener tu ética personal íntegra, protegida, a prueba de balas, te permite mantener un amor propio fortalecido resguardado de todo egoísmo.
El éxito requiere tesón y sacrificio, saber dónde debes invertirlo requiere claridad de ideas y mejor conocimiento de las propias facultades.
Aún no sé si lo mío es timidez o vergüenza pero sigo sin querer aparecer en listas electorales (internas o externas). Sigo sintiéndome libre.
Desde que está mal visto salir fumando en las series televisivas españolas todos salen bebiendo. El alcohol acabará sustituyendo al tabaco.
Deberíamos mirar al presente reflexionando sobre el recuerdo de lo que ha sido el pasado para ser capaces de proyectar un futuro más fecundo.
Cuando el de arriba prefiere ascender al amigo en lugar de al competente acabará pronto-tarde fracasando o cayendo en un espantoso ridículo.
La pasión por encontrar la verdad ha de ser mayor que el temor a afrontar las terribles consecuencias que en ocasiones conlleva encontrarla.
Cuando a un partido dictatorial le votan cinco millones de españoles la pregunta es ¿Se equivocan esos votantes, o son todos anti demócratas?
Solo la duda me ofrece garantías de veracidad. Lo dijo el filósofo, dudar es pensar y pensar es existir. La duda es el método, existir el fin.
Se tilda de políticamente incorrecto a quién expresa su opinión al margen del auditorio. No consideraré una invitación adonde no pueda serlo.
Cuando ante una situación clara alguien me dice que tiene que pararse a pensar no sé si es lento en el discurso o está meditando como mentir.
El indocto trata de imponer sus peregrinas convicciones ignorando los fundados razonamientos de quienes se apoyan en informaciones veraces.
Si tu protesta no la formulas en el lugar idóneo y en el momento oportuno, quedará como quejido de dolor en solitario que a nadie alcanza.
Alguna autoridad debería establecer sobre la obligatoriedad del uso de las cookies en la web que una vez aceptada ésta no fuera reiterativa.
Son tantos los españoles acostumbrados a pagar sin IVA y a mentir sobre la edad que les parece natural que los políticos mientan sin dimitir.
Aquellos que piensan distinto de mí no tienen por qué ser mis enemigos como algunos de los que piensan como yo tampoco son siempre mis amigos.
La excelencia está próxima a la utopía. La labor bien hecha, aunque con deficiencias, lo es siempre que no sea humanamente posible mejorarla.
La memoria es un gran instrumento al servicio del raciocinio al que podemos sacar mucho partido siempre que no se malgaste con banalidades.
Respetar a una persona es hablarle como a un ser humano libre, no como a un ser dependiente por su pertenencia a una determinada comunidad.
El papel de la cultura al presente debería consistir en proporcionarnos herramientas intelectuales para progresar y morales para sobrevivir.
Cuando no me pronuncio sobre un acontecimiento o propuesta no debe entenderse falta de atrevimiento o pusilanimidad, es solo desconocimiento.
Hay que permanecer en la duda para encontrar las respuestas necesarias, pero cuando uno empieza a comprender las cosas es hora de marcharse.
La historia, como hecho del pasado, hay que dejarla atrás. El progreso implica renovación y superación de viejos hábitos nada edificantes.
La libertad de conciencia no otorga al devoto de cualquier religión el derecho a coaccionar ni atentar contra nadie o a reclamar privilegios.
El equilibrio biológico se mantiene gracias a la depredación que unas especies mantienen sobre otras. Los humanos estamos fuera de ese control.
Los avances científicos han evidenciado muchas de las mentiras sobre las que se asienta la sociedad sin que por ello cambien los paradigmas.
La esencia de nuestro pensamiento se compone de lo que sabemos, de lo que creemos y de lo que deseamos, por ello es tan difícil ver la verdad.
Cuando afirmo algo o manifiesto una convicción, lo importante no es que lo que yo diga sea lo acertado, sino que coincida con lo que pienso.
La imaginación es una cualidad que conviene cultivar desde la razón y el equilibrio. Usada sin control nos puede llevar a un cataclismo.
Si consigues exponer tu idea o mensaje en 140 caracteres, sin necesidad de usar apócopes o letras viudas, demuestras gran capacidad creativa.
Si – por reivindicar lo que crees justo – creas una víctima, solo consigues que crezcan sus adeptos y que tu reivindicación devengue injusta.
Las ovejas no necesitan del pastor, es éste quien trata de conseguir un rebaño en el que ellas dejen de ser libres.
La inexperiencia nos lleva a correr riesgos innecesarios. La madurez nos proporciona serenidad ante el peligro. Pero no es cuestión de edad.
Cuando quien pretende defender las creencias, ideas o convicciones en las que honradamente cree, pierde la compostura, cae en el fanatismo.
Tomar decisiones a destiempo, tempranas o tardías, es como sembrar en terreno baldío. Antes hay que preparar el terreno, abonarlo y cuidarlo.
Toda convicción nace con la duda, florece con la reflexión y madura con la acción. Cultivar esta planta desarrolla el intelecto y la persona.
Cómo saber de antemano si una causa está perdida aunque esté sostenida empecinadamente por quien la abandera contra la opinión de la mayoría.
Solo los que han intentado pintar un cuadro, componer una canción o escribir una novela sin conseguirlo, saben del verdadero valor del arte.
En los círculos en que me muevo en política siempre estoy fuera del tiesto, nunca pienso lo que digo… ¿será porque solo digo lo que pienso?
Confundir la educada modestia de quien habla con su candidez, simpleza o ignorancia es un error en el que cae quien carece totalmente de ella.
Creo haber conseguido llegar a la vejez con la conciencia limpia, no obstante es conveniente mantenerla en remojo para evitar que se mancille.
Cuando alguien habla despectivamente de los españoles, lo hace de mí y si él lo es, también de él mismo. Solo él queda en entredicho. Yo no.
Quien, para destacar, trata de impedir que otras personas de su entorno destaquen por encima de él, ciertamente acaba destacando solo en eso.
Todos los políticos piden altura de miras unos a otros mientras cada uno sigue mirándose al ombligo. Y los que la tienen han sido expulsados.
De profundas dudas fructificaron mis más consistentes convicciones. A pesar de ello continúo dispuesto a reconsiderarlas permanentemente.
Ni la amistad debe condicionar mi capacidad de confluencia con la opinión del amigo, ni mi discrepancia con él debilitar una sólida amistad.
La palabra demagogia siempre ha tenido mucho más éxito que el vocablo democracia. Este último es muy popular, pero el que siempre se lleva el gato al agua es el otro.
No sé si la humanidad va a llegar a tiempo de explicar por qué estamos aquí, el porqué del universo, antes de que desaparezcamos como género.
Los que pudieron haber nacido y no lo consiguieron se libraron de la muerte. Los que finalmente nacimos ni siquiera nos libramos de la vida.
Quien tiene un sentido trascendente de la vida ignora que hay personas a las que es necesario sobornar para que le tomen en consideración.
El tiempo que necesitamos dedicar al ocio y al sustento, reduce sensiblemente la capacidad de reflexión para alimentar nuestro intelecto.
La vida es solo un parche entre dos infinitudes: el puente colgante que une el nacimiento con la muerte.
Vivimos en un mundo que pende del poder de las palabras y no de los actos donde lo que prospera es un falso lenguaje que cautiva a las masas.
La honestidad te garantiza la verdadera amistad. El verdadero amigo implica que esa honestidad se mantenga en un recorrido de ida y vuelta.
Vírgenes en política
En la antigua Roma, la de los péplum de tradicional visionado en Semana Santa en las cadenas televisivas, la diosa VESTA lo era de la tierra del fuego y del humo.
Para los romanos la llama eterna que ardía en su Templo, según Dionisio de Halicarnaso, estaba tan íntimamente vinculada al destino y fortuna de la propia Roma que su extinción pronosticaba un funesto desastre. Para evitar que esto ocurriera las vírgenes vestales servían durante treinta años en el Templo con la misión de cuidar la llama y mantenerla siempre viva y por analogía tenían puestos los cinco sentidos, a través del fuego que cada año se renovaba en las calendas de marzo, en el alma de la ciudad y en su cuerpo político.
Los mitos de aquellas religiones secundarias, tras la superación de las primarias de los templos rupestres, suponen en su mayoría verdaderas parábolas de la vida mediante la narración de sucesos fabulosos o fabulados de los que se puede deducir, por comparación o semejanza, verdades importantes o normas de comportamiento ético.
Diversos acontecimientos en la política española se han venido sucediendo en los últimos años, altamente inquietantes, que ponen de manifiesto la situación de riesgo del futuro y fortuna de este país. Su continuidad como unidad territorial está ciertamente amenazada con el auge de los nacionalismos identitarios de distinta índole y origen. El triunfo de éstos supone inevitablemente la destrucción del país entero, la destrucción de España, tal como la conocemos desde los tiempos del Emperador Carlos I. Si a esta deplorable situación añadimos la fulgurante aparición de los populismos amenazantes, el menú está servido.
Solo un partido político, que el 29 de septiembre de 2016 – fechas próximas a las que se publica este post – cumple nueve años de existencia, ha garantizado con solvencia la auténtica lucha contra el bipartidismo y la defensa a ultranza de la unidad territorial de España. Resulta inaudito que quienes pergeñan estrategias de soterrado calaje para mantener ese denostado bipartidismo sean precisamente los que, bajo el emblema de partido constitucionalista, se apoyen de forma sistemática en los nacionalistas, soberanistas e independentistas para, por un lado, mantener a flote su alternancia, y por otro, someter a ostracismo al único partido que con solvencia, insisto,
ha garantizado y defendido el auténtico constitucionalismo y la verdadera unidad territorial de España. Es evidente que no es otro que UPYD y que por obvio no hubiese sido necesario identificarlo.
En estos momentos tan solo queda una llama que se mantiene encendida entre los que, contra viento y marea y resistiendo a múltiples tentaciones de transfuguismo, seguimos cual vírgenes vestales (dejémonos de falsos machismos, tan virgen es el hombre como la mujer antes de dejar de serlo por primera y única vez) tratando de conservar los pies en tierra, de continuar custodiando la llama sagrada avivando su fuego y procurando evitar que se disipe su humo, manteniéndonos vírgenes en política.
Somos los que tenemos la responsabilidad de seguir haciéndolo, si es preciso, durante veintiún años más para completar así el ciclo de las del Templo de Vesta.
Joel Heraklión Silesio.
Patriotismo versus nacionalismo.
Existe la tendencia a establecer relaciones de «parentesco» ideológico entre el patriotismo y el nacionalismo, pero la realidad es que se trata de conceptos totalmente antagónicos u opuestos.
Los patriotas aspiran a un amplio espacio en el que convivan múltiples comunidades, aunque posean lenguas distintas y creencias diversas dentro de un sistema político que les garantice igualdad de trato ante la Ley.
Los nacionalistas sueñan con una dominación total cuando se consideran mayoría frente al resto, imponiendo sus propias normas, o al separatismo si se encuentran entre las comunidades minoritarias con el fin de patentizar sus aparentes diferencias.
Joel Heraklión Silesio.


