Soneto 1: EL CRISTO
Y allí llevaban a Jesús, el Cristo
sobre la cruz del suplicio clavado
como cualquier ladrón ajusticiado
hacia el monte Calvario, junto al risco.
En mudo silencio el anda portaban
sobre los hombros su peso cargado
la lenta caminata soportaban
en loor de un hombre crucificado.
¿Por una tan arbitraria condena
puede el humano limpiar su conciencia?
¿Salvar con ello su vida eterna?

¿Cual fue el delito? ¿La desobediencia?
¿Superar la incultura lleva pena?
¡Oh cristiandad! Revisa tu conciencia.
Soneto 2: YAVEH
Hasta Moriá marchó el padre Abraham
con el acero y la leña en su mano
presto a Isaac, su hijo, sacrificar
por obediencia a aquel Dios enervado
Siempre la muerte mostrando el camino
como sanción, con virtud eludible,
cuando de la vida es su fiel destino
morir, por vivir, es imprescindible.
¿Dudaba Yaveh de su fidelidad?
¿Fue necesario realizar tal prueba?
Antes parece relato que verdad.
Religiones fabricadas en fragua
que lograron sello de eternidad
permanecieron flotando en el agua.

Soneto 3: ALLAH
Dice el Corán, la tercera religión
que del mismo padre otros respetan,
que Él es Dios y Mahoma su profeta
sin haber nadie aprendido la lección
Setenta y dos huríes les prometen
si su fe y causa defienden luchando
con brío y valor, su vida arriesgando.
¡Otra vez negociando con la muerte!
Parece que es un destino arraigado
sin lugar para otra opción en la mente.
El átomo y el cosmos ¡ignorados!

El desarrollo mental está inerte
el temor de la ignorancia ha vencido
la superstición avanza indemne.