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LOS ESCALONES DEL OCASO

Y allí estaban los muertos,
Los escalones bajando
Esperando unos a otros
Mientras se estaban quemando.

Y allí estaban los muertos,
Junto al Ganges esperando
Mientras sus pies enjugaban
Con el agua, con las manos.

Y allí estaban los muertos,
Con sus ropajes tapados
Entre dos sedas envueltos
Sobre dos cañas echados

Y allí estaban los muertos
Su lento turno aguardando
Troncos de leña apilados
Con llamas purificando

Los cinco vimos aquello
Los cinco petrificados
Sin salir de aquel asombro
Sin entender lo pasado.

Y allí estaban los muertos
Junto al Ganges esperando
Entre dos sedas envueltos
Sobre dos cañas echados.

Alboraya, 7 de abril de 2025

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CUARENTA

Por supuesto que estoy viviendo
Mi historia de amor con mi mujer
Ella cumple hoy sesenta y dos
Yo voy camino de ochenta y tres.

Cuarenta ya que lo vivimos
Cuarenta que lo soportamos
Sin una crisis entre nosotros
Con gran paciencia remontamos.

Incomprensión, celos, temores
Entre los dos nunca anidaron
Juntos luchamos y vencimos
Las ponzoñas que nos lanzaron.

Viviendo el día, cada día
Cuán raudo pasa cada año
Cuán fácil la vida sería
Sin soportar cruel desengaño.

Salimos, vivimos, entramos
Viajamos por mundos extraños
Culturas de seres mundanos
Únicos, libres, ermitaños.

Conociendo mundo vivimos
Conociendo mundo andamos
Huyendo a veces de ese dolor
Que sufre alguien que es muy amado.

Imagen creada por IA

Ese Mundo que es muy nuestro
Ese mundo a veces hermoso
Ese mundo tan clamoroso
Ese mundo a veces siniestro.

Ese mundo que nos rodea
Que nos confunde, nos embarga
Que hace que de él me olvide
Hoy olvidé homenajearla.

Alboraya, 9 de marzo de 2025.

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MIS VENTANAS

El aire de mis ventanas
que tanto quiere mi viento
me filtra olores que siento,
perfumando la mañana.

Niñez, que asoma un instante
con sopor de adolescente
de juventud displicente
de madurez anhelante.

Quisiera parar el tiempo,
revisarlo,
suprimir aquel momento,
tan aciago.

El aire de mis ventanas
que tanto quiere este viento
viendo las flores del tiempo
que blanquearon mis canas.

Imagen generada con IA

Niñez que asoma y repite
errores inevitables
estancias inhabitables
miasmas de aquel pupitre

¡Cuánto esperas la madurez!
Tanto, cuanto la deseas.
Tanto que te desespera
estar lejos de la vejez.

Y hoy, final de mi era,
¿repasando?
Debo eludir tanta espera
anhelando.

El aire de mis ventanas,
que tanto quiere mi viento
viendo las flores del tiempo
que blanquearon mis canas.

Madurez endurecida
reposo de anciano saber
riqueza para no perder
lucro de toda una vida

Eres mi mejor tesoro
acumulado.
Ese, y el amor que adoro,
enamorado.

El aire de mis ventanas,
que tanto quiere mi viento
me filtra olores que siento,
al despertar la mañana.